Hace apenas diez días se celebraba en Miami la ABS EAST, una conferencia anual sobre financiación estructurada que reúne a más de 5600 profesionales del sector y que este año batió récords con más de 7200 participantes. El éxito de la reunión se debe en gran parte a la reciente alta demanda de productos de crédito privado, lo que ha impulsado a bancos y fondos a ofrecer préstamos cada vez más atractivos y empaquetarlos en nuevos instrumentos financieros.

Toda esta euforia, hace crecer las alarmas sobre una posible burbuja en el activo. Autoridades como el gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, y ejecutivos como Jamie Dimon (JPMorgan) han advertido sobre los riesgos de préstamos de baja calidad, fraudes y quiebras recientes, como las de Tricolor y First Brands.

La directora del FMI, Kristalina Georgieva, reconoció hace un par de semanas que los riesgos crecientes en el mercado de créditos no bancarios le quitan el sueño. Durante la reunión anual del FMI en Washington, advirtió sobre el traslado masivo de financiación desde los bancos tradicionales hacia las instituciones financieras no bancarias (NBFIs), que operan con menor regulación y transparencia.

El FMI calcula que los activos del crédito privado podrían alcanzar 4.5 billones de dólares en 2030 frente a los 3 billones actuales, y advirtió que los bancos están expuestos a mayores riesgos de concentración al prestar a fondos de crédito privado que prometen altos retornos pero conllevan mayor vulnerabilidad sistémica.

Por todo ello, Georgieva pidió mayor supervisión y vigilancia global sobre el sector financiero no bancario para evitar que una nueva crisis se geste fuera del sistema regulado.

Estos comentarios del FMI contrastan con la administración de Donald Trump, que impulsa la desregulación bancaria, buscando aliviar las pruebas de estrés y relajar las normas de capital, lo que podría liberar hasta 2.6 billones de dólares en capacidad de préstamo adicional. Sus defensores argumentan que la regulación excesiva solo ha desplazado el riesgo hacia el sector no bancario, donde resulta más difícil de supervisar.

No obstante, otras medidas del gobierno, como permitir que inversores minoristas participen en activos alternativos, podrían aumentar la exposición del público a inversiones riesgosas y presionar a los fondos a colocar dinero rápidamente.

Muchos prestatarios con dificultades para pagar sus deudas invertidas por fondos de crédito privado están recurriendo cada vez más a canjes de deuda por acciones (debt-for-equity swaps). Este mecanismo convierte los préstamos impagados en participaciones accionariales, permitiendo a los acreedores intentar recuperar su dinero asumiendo el control parcial o total de las empresas.

Aunque estas operaciones pueden ofrecer beneficios potenciales si el negocio se recupera, implican mayores riesgos e incertidumbre, ya que el crédito privado está diseñado para generar ingresos estables, no para asumir el rol de propietario. Además, administrar compañías en dificultades requiere habilidades distintas y una infraestructura que muchos fondos pequeños no poseen.

Este auge de los canjes refleja las tensiones en el sector: altos tipos de interés, inflación persistente y bajo crecimiento están empujando a las firmas a aceptar pagos diferidos (“PIK debt”) o a transformar préstamos en acciones como último recurso. La tasa de impago en 1200 emisores de crédito privado medida por Fitch alcanzó 5.5% en el segundo trimestre de este año desde el 4,5% del trimestre anterior, y grandes gestoras como Blackstone advierten sobre el aumento de préstamos en mora, especialmente entre empresas medianas y con mayor riesgo.

Además, en un contexto de escasas fusiones y adquisiciones, muchos prestamistas podrían quedarse más tiempo con las empresas que toman, mientras esperan una mejora del mercado para venderlas.

Cada vez más empresas con préstamos privados están acumulando deuda en lugar de pagar intereses, y que los prestamistas podrían no estar valorando correctamente sus activos. Además, el crecimiento de los prestamos no bancarios (NDFIs) ha creado un sistema financiero más opaco, donde incluso los grandes bancos están profundamente involucrados. JPMorgan, por ejemplo, presta 1.2 billones de dólares al año a estas entidades.

El uso de la deuda “payment-in-kind” (PIK) en el mercado de crédito privado y las preocupaciones de que esta práctica esté ocultando un deterioro en la calidad de los préstamos en nuestra opinión es algo a vigilar. Este tipo de deuda permite a las empresas posponer el pago de intereses, agregándolos al capital del préstamo, lo que puede aliviar su flujo de caja a corto plazo, pero aumenta el riesgo financiero a largo plazo.

El foco está en el llamado “bad PIK”, que se introduce durante la vida del préstamo (no desde el inicio) para evitar incumplimientos. Según la firma Lincoln International, este “PIK malo” actúa como una “tasa de incumplimiento en la sombra”, que alcanzó 6% en sus datos recientes, frente al 2% en 2021, reflejando un aumento del estrés crediticio en un sector poco transparente.

Según Morningstar los préstamos PIK representan ya cerca del 15% de las carteras de deuda de los fondos de crédito privado. Además, más del 40% de los prestatarios tienen flujos de caja negativos, según el FMI, lo que prolonga su dependencia de este tipo de financiación.

Aunque algunos defienden que el PIK puede ser útil para empresas en crecimiento o en expansión, muchos expertos lo consideran una forma de “dar una pata hacia adelante” en el problema. Si el crecimiento económico se desacelera, la “deuda diferida” podría convertirse rápidamente en “dolor diferido” (es decir, en impagos masivos).

No debemos olvidar que en el caso de Tricolor Holdings, hubo fraude con el uso de los mismos vehículos como garantía en múltiples préstamos (“double-pledging”). Su quiebra afectó a grandes bancos como JPMorgan Chase y Barclays, que habían prestado cientos de millones de dólares a la compañía.

Esta semana, leíamos que Blackrock (a través de HPS Investment Partners) y otros acreedores como BNP PARIBAS están intentando recuperar 500 mil millones de dólares tras ser víctimas de un fraude masivo tras la quiebra este verano de las compañías de telecomunicaciones Broadband Telecom y Bridgevoice, por crear cuentas por cobrar falsas que sirvieron como garantía de préstamos dentro de acuerdos de financiación basada en activos (asset-based Finance). Este tipo de operaciones, en las que los ingresos o facturas se usan como colateral, ha crecido con fuerza junto al sector del crédito privado. BNP Paribas reconoció una pérdida de 190 millones de euros en el tercer trimestre por una “situación crediticia específica”, sin confirmar si se trata de este caso. Este caso, ha forzado a BNP a incrementar sus provisiones un 24% año contra año y ha arrastrado a otros nombres como Blueowl con pérdidas en bolsa y aumentos en sus spreads esta semana.

En este entorno, parece claro que cada vez hay que ser más escrupulosos en el análisis de la calidad del colateral al conceder un préstamo, y parece claro que las Due Diligence de los analistas deberían ser más rigurosas para tratar de aclarar si este mismo activo está actuando de garantía en otros casos, de manera que evites el fraude. Si movemos esta idea al universo líquido, en el mundo de bonos High Yield la deuda secured representa un 30% del universo total y desde 2020 es un segmento que no deja de crecer.

Que este mercado cada vez sea más desarrollado ha ayudado a mejorar el “maturity profile” de los emisores, con una dependencia mayor al mercado de capitales en lugar de a la financiación bancaria con préstamos en constante refinanciación y presión de que la empresa debe refinanciar una parte muy grande de su deuda, el famoso “Maturity Wall”.

En el caso de la deuda líquida HY senior secured, tiene una tasa de recuperación (‘recovery rate’) sustancialmente por encima de la deuda senior, entre un 17-20% mejor, aunque inevitablemente nadie te salva de fraudes como los recientemente vistos y esto ha hecho que el spread del High Yield europeo se haya visto ligeramente arrastrado por las recientes noticias. Este movimiento se acucia en sectores como el de componentes de autos o químicas en el que se ha producido un efecto arrastre.

En nuestra opinión, todo este ruido en torno al crédito privado y a las recientes quiebras el mercado lo ve como idiosincrático y no sistémico, y nosotros también pensamos así, pero no dejamos de pensar que en el momento en el que una quiebra afecta en gran medida al financiador o prestamista este problema se transmite en la cadena y puede terminar haciendo un efecto bola de nieve que no podemos dejar de vigilar. Estamos atentos a que estas quiebras puntuales no conviertan el problema en sistémico.

Para nosotros es positivo que bancos y compañías están más saneadas que en la pasada crisis financiera pero no perdemos de vista que el endeudamiento se ha trasladado de lo privado a lo público. Este trasvase a lo público que podría considerarse positivo para el mundo privado tiene un gran matiz: no debemos olvidar que los Estados son los que tienen la sartén por el mango, y la solución para reducir su endeudamiento puede pasar por recaudación fiscal, lo que afectará a la economía.

En este entorno, es razonable que mantengamos una “paranoia saludable” frente al aumento de los riesgos crediticios y estemos atentos por si estos casos idiosincráticos se convierten en sistémicos. Con los spreads de crédito tan ajustados el dinero no tiene tanto valor y la búsqueda de yield ha provocado que hasta los activos de más riesgo estén en un nivel en muchos casos no invertible, por lo que no perderíamos el foco de la cautela, con liquidez preparada en las carteras para aprovechar posibles eventos de volatilidad.

En un año donde la tecnología, la inteligencia artificial y los 7 magníficos parece que copen todos los titulares, hay otro activo que, debido a su excelente comportamiento ha ocupado varios titulares en el último mes y medio. El oro. La onza de oro ha subido este año un 57%, pasando de 2.624 USD a 4.128 USD. Desde agosto, en prácticamente mes y medio, ha subido casi un 20%.

El oro ha acompañado a la humanidad durante más de 5.000 años como símbolo de riqueza, poder y estabilidad. Desde las primeras civilizaciones mesopotámicas hasta los modernos mercados financieros, el metal precioso ha sido considerado un activo refugio frente a la incertidumbre.

Una de las características más singulares del oro es su capacidad de actuar como reserva de valor tanto en entornos inflacionarios como deflacionarios. En periodos inflacionarios, el oro protege frente a la erosión del poder adquisitivo. Cuando los precios suben y las monedas pierden valor real, los inversores buscan activos tangibles cuya oferta no pueda expandirse arbitrariamente. Así ocurrió en los años 70, cuando la inflación en EE. UU. superó el 10% y el oro se multiplicó por cuatro en apenas un lustro. En periodos deflacionarios, el oro también ha demostrado resiliencia. En la Gran Depresión de los años 30, mientras los precios caían y la deuda se volvía más pesada en términos reales, el oro mantuvo su poder adquisitivo. En un mundo donde los activos financieros se desplomaban, el oro ofrecía estabilidad. Esta dualidad explica por qué el oro sigue siendo considerado un activo estratégico en la gestión patrimonial: no depende de un único escenario macroeconómico, sino que ofrece protección en ambos extremos del ciclo.

¿Por qué ha despertado el precio del oro en 2025?

El oro lleva siendo un activo “de moda” en los últimos años, aunque es verdad que este año su revalorización está siendo espectacular (aunque para ser puristas parte de la subida del oro es más bien caída del USD contra el resto de divisas). La subida de este año es la mayor subida desde 1979.

Desde la crisis financiera de 2008 muchos inversores han visto en el oro la mejor manera de escapar de las políticas no convencionales de los bancos centrales que han inundado los mercados de liquidez, y del endeudamiento excesivo de los estados. El fundamento de invertir en oro es que, al contrario de las monedas fiduciarias, o la deuda de los estados, el oro es finito, y no se puede crear más. La escasez es lo que históricamente ha mantenido su precio. Hay una corriente de pensamiento que no confía, o por lo menos no tanto como antes, en el sistema monetario actual.

A los miedos de los inversores de renta fija, también se suman los de los inversores de renta variable, que ven con miedo la subida espectacular de la bolsa de los últimos años, que en muchos casos no se sostiene en fundamentales. Por ello algunos inversores han apostado por el oro, para que en el caso de que corrija el mercado con fuerza, el oro actúe como activo diversificador y descorrelacionador.

Las gestoras de fondos han aprovechado esa demanda para lanzar ETFs que invierten físicamente en oro, lo que ha dado acceso a invertir en oro a muchos inversores. Invertir en ETFs te ahorra todos los gastos de almacenaje del oro, y los riesgos de que te lo roben.

La aparición de los ETFs de oro han sido uno de los drivers del precio del oro de las dos últimas décadas. Pero en los últimos 3 años ha aparecido un comprador alternativo, los bancos centrales. Los bancos centrales de los diferentes países tradicionalmente han tenido invertido sus balances en deuda denominada en diferentes divisas, con ello diversificaban sus activos, y podían regular su tipo de cambio. Adicionalmente, aunque en mucha menor medida, tenían reservas de oro y/o diamantes. A raíz de la invasión de Ucrania por parte de Rusia, Estados Unidos congeló los activos en dólares de Rusia. Los bancos centrales que históricamente han tenido un gran peso de sus reservas en dólares norteamericanos vieron esto como un riesgo. Estados Unidos podría congelarles y/o confiscarles sus activos en cualquier momento. Para mitigar este riesgo, han comenzado a aumentar sus reservas de oro. El oro tiene unos costes de almacenamiento, pero a cambios, no tienes el riesgo de que otro país te congele o confisque los activos.

¿Cómo podemos saber si el oro está caro?

El oro no es un activo fácil de valorar. No crece, no tiene ventas, ni genera caja. No hay activos comparables (excepto tal vez la plata, que suele tener una correlación alta con el oro). Al no tener flujos, no se pueden descontar, no podemos valorarlo por múltiplos. La única manera que tenemos de valorar el oro es en relación con otros activos.

Para compararlo contra la renta variable, dividimos el precio de la onza entre el precio de por ejemplo el S&P500, y vemos cómo ha evolucionado durante un periodo.

Esta forma de valorar el oro presenta un problema. Depende de las valoraciones del índice con el que se compara. Si la bolsa esta cara (como parece que está en estos momentos), puede desvirtuarte la relación con el oro, podría parecer que ambos están bien valorados, cuando ambos están caros.

También podemos medir si el oro está caro o barato frente al coste de vida. Dividiendo el precio de la onza entre un índice de precios. El mayor inconveniente de esta forma es en la forma de medir la inflación, que yo creo que nunca refleja lo que aumenta el coste de vida (o esa es la sensación que tiene el que está escribiendo, y seguramente muchos de los lectores).

Midiendo de esta forma, el inversor americano en oro que invirtió en el año 2000 ha multiplicado por 6 su capacidad adquisitiva, por lo que, por este método, sí que podríamos decir que el oro está caro.

Relación oro plata. El oro y la plata son metales preciosos, e históricamente han mantenido una gran correlación. Podemos determinar si uno de los dos metales esta caro/barato en función del otro.

¿Cómo se explica que en pleno 2025 en la era de la inteligencia artificial y las monedas digitales el activo estrella sea un metal que conocido desde el origen de la civilización?

A primera vista, el oro en sí no tiene ninguna utilidad. Es un metal que no tiene usos industriales, como el cobre, el hierro o las ahora famosas tierras raras. Que el oro no tenga usos industriales, no implica que no valga nada, utilidad y valor son dos conceptos totalmente distintos, al final el valor es lo que consigues que te den por ello en el momento que lo quieres vender.

El oro se utiliza mayoritariamente como reserva de valor o en joyería. No genera flujos de caja, por lo que no se puede valorar como otros activos. Se podría considerar el oro como una burbuja. La gente únicamente compra oro por la creencia de que lo podrá vender en el futuro a igual o a mejor precio por el que lo compro, o que perderá menos que si está invertido en otro activo. Esto se estudiaba en la carrera, es un caso clarísimo de especulación. Comprar algo para venderlo más caro más tarde. La “burbuja del oro”, si es que se puede llamar así, es la burbuja más antigua y grande del mundo. No creemos que se pinche, porque toda la sociedad está convencida de que el oro tiene un valor, y esto es tan difícil de que cambie, como de convencer a los españoles (que puedan) de que vivan alquilados y no se compren casa.

¿Qué podemos esperar del oro?

Tras la corrección del martes, donde el oro cayó un 5,30%, muchos inversores se están preguntando si se ha terminado el rally del oro. Esto es muy difícil de determinar. Para tratar de saber que va a hacer el oro hay que pensar en cómo van a actuar los diferentes actores.

Inversor retail. ¿FOMO a perderse el rally del oro?

Inverso en renta variable. ¿Está más caro el oro en 4.128 USD onza o el S&P 500 en 6.800 puntos?

Inversor en renta fija. ¿Van a seguir disminuyendo los tipos de interés reales? ¿Me compensa invertir al 4% con una inflación del 3% con un déficit del 6 y una deuda por encima del 100% del PIB?

Banco central: ¿He alcanzado mi posición estructural en oro? ¿Tengo que vender para rebalancear mis posiciones por las ganancias de la subida del oro? ¿Continúo comprando más oro que por ahora me está slaiendo fenomenal la apuesta?

Estas son las preguntas que creemos que van a dirigir el precio del oro en los próximos meses, y de las que no conocemos la respuesta. Y aunque acertásemos alguna, no es garantía de acertar en el comportamiento del oro, ya que hay muchos actores implicados.

Cuando hablamos de quien capturará el valor en la IA estamos preguntándonos donde se acumularán las rentas económicas, márgenes, retornos, control de datos etc a medida que esta se vaya integrando en todos los sectores. Hoy vamos a tratar de explicar que está ocurriendo, órdenes de magnitud y visión a largo plazo. El mercado está muy dividido y hemos querido transmitir ambas visiones por lo que encontrarán citas catastróficas y otras constructivas. Nosotros hemos tratado de dar nuestra visión y damos ideas de cómo invertir y dónde.

Todos tenemos en mente posibles ganadores:

EN Chips: Nvidia, AMD y Broadcom

En Cómputo en la Nube: AWS, Google Cloud y Microsoft Azure

Productores de energía y centros de datos

En el corto plazo, el valor lo capturarán quienes controlen la infraestructura y los modelos base, pero en el largo plazo serán quienes integren la IA en los flujos de negocio reales. Por eso si tienen miedo de que estemos en una burbuja, lo cual es más que razonable, es más defensivo tener Alphabet, Microsoft y Amazon que Nvidia, Broadcom y AMD.

El mismo dinero circula dentro del ecosistema, inflando valoraciones, alimentando el entusiasmo y creando la burbuja que aún nadie quiere llamar por su nombre. El problema se crea si no hay dinero real de clientes que entren en el ecosistema pagando por servicios. Es el círculo virtuoso lo que crea el problema. La revolución es una realidad, las empresas extraordinarias pero una gran empresa puede ser una mala inversión.

“La vejez empieza cuando se pierde la curiosidad”.

José Saramago

El riesgo llegará y lo hará cuando el mercado empiece a cuestionarse la rentabilidad futura de sus enormes planes de inversión. Si bien la historia de crecimiento sigue mostrando un fuerte impulso, las valoraciones podrían ser objeto de un mayor escrutinio a medida que los mercados comiencen a sopesar y, potencialmente, a valorar el delicado equilibrio entre el gasto en CapEx, el flujo de caja libre y los resultados tangibles en materia de productividad.

¿ Por qué Nvidia y AMD llegan a acuerdos con Open AI?

El valor económico en la inteligencia artificial está siendo capturado principalmente por las grandes tecnológicas que dominan la infraestructura, los chips, la nube y los modelos de IA, aunque también hay espacio para nuevos modelos de negocio y automatización en sectores tradicionales. OpenAI y Nvidia están moviendo cantidades de dinero que nunca se habían visto tan rápido en el sector tecnológico.

Empresas como Nvidia, que lidera el mercado de GPU con una cuota cercana al 98% en centros de datos, son las principales captoras del valor gracias a la integración vertical y la demanda exponencial de hardware especializado para IA. Otras empresas clave en chips e infraestructura incluyen AMD, TSMC y ASML, sin cuyas tecnologías la IA moderna no sería posible.

En los 90, el dinero también giraba en círculo. Los startups recibían inversión del capital de riesgo, lo usaban para comprar servicios o publicidad a otras startups y así inflaban sus ingresos. No eran rentables, pero en aquella fiebre desmedida no era necesario.

El ascenso de Nvidia en Bolsa se basa en su liderazgo en las unidades de procesamiento gráfico (GPU), fundamentales para los juegos, los centros de datos y la inteligencia artificial, envuelta en una auténtica revolución, al menos financiera.

Nvidia se ha comprometido a invertir 100.000 millones en OpenAI para financiar un centro de datos masivo que usará sus chips. La creadora de ChatGPT también ha llegado a un acuerdo con AMD, segundo fabricante del mercado, para adquirir opciones sobre un 10% de la empresa, a cambio de usar sus procesadores. OpenAI también ha firmado un acuerdo similar con Oracle, este valorado en 300.000 millones de dólares, para construir centros de datos que se nutrirán, sorpresa, de los chips de Nvidia.

Nvidia no ha dejado de participar en operaciones espectaculares, tanto en el ámbito de la IA como de los chips. La última, esta misma semana, al conocerse que participará en la ronda de financiación de xAI, la start-up impulsada por Elon Musk, con una inversión de 2.000 millones de dólares.

En la misma línea, Nvidia cerró un acuerdo con Intel para invertir 5.000 millones en el histórico fabricante de chips, envuelto en una grave crisis financiera y operativa. Nvidia, que está en vías de recuperar las ventas en el mercado chino, formalizó su entrada en Intel en paralelo con la entrada de la Administración Trump y SoftBank.

Por otro lado, OpenAI, en virtud de estos acuerdos, desarrollará centros de datos por un valor en torno al billón de dólares; la energía que precisarán (20 gigavatios) es equivalente a la de 20 centrales nucleares, el 15% de la capacidad instalada en España. Eso, para una empresa que pierde dinero y no espera obtener flujos de caja positivos hasta finales de la década. Solo la descomunal escala de estas operaciones llama más la atención que su carácter circular.

Sobre el papel, todos ganan, ya sean contratos, ya sea la altísima potencia de cálculo que exige cada iteración de los modelos de IA. Suponiendo, y esa es la principal premisa, que la demanda se mantenga. La consultora Bain ha calculado que los modelos de IA requerirán medio billón de dólares anuales de inversión en centros de datos, una inversión que, para ser rentable, requeriría de dos billones de dólares al año en gasto en servicios de IA.

No debería Europa crear campeones en la Nube para no depender de compañías americanas respecto a los datos. SAP debería hacer como Oracle.

Como James Anderson le comenta al FT: “Debo decir que las palabras ‘financiación de proveedores’ no le hacen ningún favor a alguien de mi edad. No se parece en nada a lo que hacían muchos proveedores de telecomunicaciones en 1999-2000, pero tiene cierta lógica”.

¿Pero quiénes serán los verdaderos ganadores en esta carrera de la IA?

Microsoft y Alphabet (Google) están capitalizando el crecimiento de la IA a través de sus plataformas cloud, invirtiendo en modelos propios y en automatización avanzada (DeepMind, Azure AI). La nube es el espacio donde la IA se escala y comercializa a nivel empresarial, permitiendo a estas compañías capturar una parte significativa del valor generado por los usuarios y clientes corporativos.

El “valor añadido real” de la IA no solo está en ingresos directos sino en eficiencias, reducción de costes, mejora en la calidad de decisiones y generación de productos nuevos. Sectores tradicionales (retail, salud, logística) y nuevas startups también pueden capturar valor significativo según su capacidad de implementación, integración y adaptación.

A pesar de la concentración actual, existen preocupaciones sobre la rentabilidad y sostenibilidad en modelos “open” o gratuitos de IA, con advertencias de que los elevados costes pueden hacer que el valor final se concentre solo en los operadores con músculo financiero capaz de soportarlos.

En resumen, el grueso del valor lo están capturando los grandes fabricantes de chips (Nvidia, AMD, TSMC), las grandes plataformas cloud (Microsoft, Alphabet), y en menor medida, compañías innovadoras en software y automatización, aunque nuevas oportunidades emergen para quienes puedan integrar la IA en casos de uso económicamente viables.

OpenAI se ha arraigado literalmente en la mayoría de las empresas tecnológicas más grandes del mundo.

Y casi todo el dinero que las empresas están invirtiendo en OpenAI está siendo utilizado por OpenAI para comprar productos y computación del inversor.

¿Qué está pasando aquí?

Pongamos ejemplos. En los primeros años de los 2000, Google ve una amenaza existencial. Su negocio entero dependía de que la gente hiciese búsquedas desde el navegador, pero algo estaba a punto de cambiar. Apple estaba construyendo el iPhone. Recuerda que Eric Smith, CEO de Google, estaba en el consejo de Apple en esos años. Sabía lo que estaba por venir. Blackberry dominaba el mercado profesional y Nokia arrasaba en Europa. No sabíamos si estábamos ante el efecto Kodak y Beta o el VHS.

Todo ese tráfico estaba fuera del navegador del ordenador. Google ya no era la ventana de entrada. Y si perdía el acceso a las búsquedas  desaparecía. Y de repente apareció la solución: “Si lo usas con nuestros servicios, te pagamos.” Ojo a los fabricantes (Samsung LG Motorola etc.) y a las operadoras de telecomunicaciones. Y se comió el mercado. Apple se llevo la mejor parte del pastel. Ahora en cambio tiene un reto por delante que es integrar la IA en su hardware. Lo hará pero no será de nuevo la suya o eso parece.

Internet cambiaría el mundo y la economía, pero erró en el cómo, el cuándo y el cuánto. En aquella época también eran habituales, a menor escala, en la burbuja puntocom entre proveedores de Internet y fabricantes de equipos; También todos estaban en el juego, y todos ganaban.

LO que está claro es que estamos en una revolución y las empresas son americanas y chinas. El sector IT US ha registrado un aumento del +588% en BPA desde el pico anterior a 2008, el mayor entre todos los demás sectores. En comparación, las acciones tecnológicas mundiales ex US han experimentado un aumento del +203%, o casi 3 veces menos.

«Los trabajadores estadounidenses aportan un promedio de 8.500$ a sus cuentas 401(k) cada año y con el 71% de los activos de sus 401(k) asignados a acciones (y con una participación de casi el 40% de Mag7 en el SPX), en resumen, cada trabajador en US invierte aproximadamente 2.300$ en acciones de Mag7 cada año».

Además, como argumenta Ian Harnett, la burbuja actual podría estar llegando a su fin. Escribe: «Hasta hace poco, el ingrediente que faltaba era la rápida acumulación de capital físico. Esto ya está firmemente establecido, evocando el auge del capex observado a finales de la década de 1990 en las acciones de telecomunicaciones, medios de comunicación y tecnología. Ese crecimiento de internet y la telefonía móvil fue fundamental para mantener las expectativas de beneficios optimistas y las valoraciones extremas, pero también condujo al colapso del sector TMT».

Altman y compañía asombraron al mundo hace casi tres años con los modelos de lenguaje generativo, dando pie a una carrera febril con un camino trazado hasta la meta ya preestablecida. Pero los informáticos tienen más dudas. En una encuesta de la Asociación para el Avance de la IA entre 475 académicos, el 75% de los encuestados consideran improbable que las aproximaciones actuales a la inteligencia artificial lleven a la ansiada IA general.

“It’s like the Prince song — party like it’s 1999.”“Ingredients are in place for massive rally before a ‘blow off’ top to bull market.”

Paul Tudor Jones

¿Cuál es la verdadera transformación? ¿Qué se persigue?

“No te preocupes por lo que harán los mercados, preocúpate por lo que harás tú en respuesta a ellos”. Michael Carr

ChatGPT ya no será solo una app. Es un “entorno conversacional” que no depende del sistema operativo móvil. Vive en web, escritorio o móvil, pero su lógica de distribución ocurre dentro de la conversación, no en la App Store o en Android. O sí. Ya veremos.

Si ChatGPT consigue que millones de personas reserven en Booking, escuchen Spotify o editen en Canva desde su interfaz, habrá creado algo que ni Apple ni Google vieron venir. Un sistema operativo basado en el lenguaje. La promesa del lenguaje natural del SXX.

OpenAI Lanza apps dentro de ChatGPT: Booking.com, Canva, Coursera, Figma, Expedia, Spotify.No son simples integraciones: son aplicaciones completas que viven dentro del propio ChatGPT.

“La resiliencia es aceptar tu nueva realidad, incluso si es menos buena de la que tenías antes. ”

Elizabeth Edwards

La apertura de un entorno de desarrollo para que terceros construyan “apps” directamente sobre ChatGPT. Es el paso más ambicioso de OpenAI desde que abrió su API en 2023.

¿Por qué se invierte tanto? Y ¿por qué el ansia de ser el primero? Las empresas que no integren su servicio dentro de ChatGPT quedarán fuera del ecosistema de atención. OpenAI pone la capa de inteligencia; los demás deben adaptarse si quieren existir dentro del ecosistema de atención. La clave es si los hiperescaladores le van a dejar ser el ecosistema o el ecosistema seguirán siendo ellos y Chat GPT una aplicación clave.La pregunta es la misma que en 2007: ¿Permitirá el resto del ecosistema que una nueva plataforma se construya sobre ellos?

Durante décadas, la Ley de Moore fue la medida estándar de oro del progreso tecnológico. Es decir: el nº de transistores en un circuito integrado se duplica cada 2 años. La IA ha roto esta ley. La demanda de computación de la IA ha crecido al doble del ritmo de la Ley de Moore en los últimos 10 años.

Para 2028, el gasto global en centros de datos alcanzará los 900 bln$.Los servidores de IA están creciendo a una CAGR del +41% y el mercado en general está creciendo a una CAGR del +23%. Este es un crecimiento sin precedentes para la industria.

Esto hace que los centros de datos sean increíblemente valiosos en medio de la revolución de la IA. La construcción de centros de datos, sólo el coste de construir el centro en sí, ha aumentado a una tasa anual de 43 bln$. Esto supone un aumento del 322% respecto a hace 4 años.¡ Este coste NO incluye chips ni servidores!.

“A bull market tends to bail you out of mistakes. Conversely, bear markets make you pay for your mistakes.”

Richard Russell

Derek Thompson, con la ayuda de Paul Kedrosky, señala: «Se proyecta que la inversión en IA en US supere los 500 bln$ en 2026 y 2027, aproximadamente el PIB anual de Singapur.Sin embargo, The WSJ ha informado que los consumidores US gastan solo 12 bln$ al año en servicios de IA. Eso equivale aproximadamente al PIB de Somalia.

Si se puede comprender la diferencia económica entre Singapur y Somalia, se puede apreciar la brecha económica entre la visión y la realidad en el mundo de la IA».

Man Group informa que este final podría tener ramificaciones generalizadas:

“El auge de la IA ha creado una economía circular donde los mayores ganadores están financiando esencialmente a sus propios clientes, y cuando este juego de sillas musicales termine, podría derribar casi una cuarta parte del SPX”.

“Cada día que pasa, el espacio de la IA se parece cada vez más a la titulización de hipotecas de viviendas en el pico de la burbuja inmobiliaria, con su serie superpuesta de cadenas transportadoras de capital.”

Peter Atwater

PETER ATWATER

“No se vive más tiempo por huir de la muerte, sino mejor por saber mirarla de frente.”

Michel de Montaigne

Michel de Montaigne

Quizás mucho se han dado cuenta que desde 2023 la liga de Futbol Española ya no se llama LaLiga Santander, sino que se conoce como LaLiga EA Sports (patrocinado por Electronic Arts).

Esta semana hemos conocido la noticia de que Electronic Arts, creador de videojuegos como «Madden NFL», «Battlefield» y «Los Sims», será adquirido por un grupo inversor que incluye al fondo soberano de Arabia Saudita, en la mayor adquisición financiada por capital privado de la historia. El mercado de Fusiones y Adquisiciones está en plena ebullición.

Los inversores, entre los que también se encuentran una firma dirigida por Jared Kushner, yerno del presidente Donald Trump, y la firma de capital privado Silver Lake Partners, valoraron la operación en 55.000 millones de dólares. Los accionistas de EA recibirán 210 dólares por acción. El acuerdo supera con creces el precio de 32 000 millones de dólares que se pagó por la privatización de la empresa de servicios públicos texana TXU en 2007, lo que batió récords de adquisiciones apalancadas.

Si la transacción se cierra, está pendiente de aprobación por parte del regulador americano, pondrá fin a los 36 años de historia de EA como empresa que cotiza en bolsa. Sigue la tendencia: cada vez hay menos empresas cotizadas. Algunas no salen a mercado, y otras, como EA, tras años de escrutinio de mercado, dejan de cotizar en mercados públicos.

Al privatizarse, EA podrá reestructurar sus operaciones sin preocuparse por las reacciones del mercado. La decisión de la junta de recomendar acudir a la oferta sugiere una priorización de la certeza y el legado a corto plazo por encima de la maximización del valor para los accionistas a largo plazo.

El siguiente gráfico destaca esta dramática disminución de las empresas públicas o cotizadas americanas, que se ha producido a pesar del crecimiento de la economía, la expansión del mercado global y las nuevas industrias y tecnologías.

En los últimos días el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, añadió más leña al fuego al afirmar que las empresas no deberían estar obligadas a presentar resultados de manera trimestral, prefiriendo un esquema de seis meses que, según él, permitiría ahorrar tiempo y dinero a los negocios. Recordemos que la SEC obligó a las empresas a presentar informes trimestrales en 1970 con el objetivo de aumentar la transparencia y prevenir colapsos financieros como el acontecido en 1929, que dio pie a la Gran Depresión.

Y aquí tenemos, un buen motivo del porque muchas empresas prefieren mantenerse como privadas, y no públicas: permitirse el lujo (y lo es en el mundo actual) de tener paciencia y no necesitar la liquidez diaria de los títulos públicos. No estar expuestos a la volatilidad diaria de los valores cotizados.

Ahora que las regulaciones son aún más estrictas y la responsabilidad de los máximos ejecutivos es mayor, las empresas se han visto incentivadas a evitar los mercados públicos. El auge del capital privado fue una herramienta oportuna para que la gestión accediera a los mercados de capital sin la carga de una regulación excesiva. Las presentaciones financieras trimestrales de las empresas públicas también tienden a centrar la atención de los inversores en los resultados de corto plazo y lejos del pensamiento estratégico de largo plazo. Como un reloj, la temporada de resultados trimestrales se centra en si las empresas cumplen, superan o no obtienen resultados de ganancias y ventas frente a las expectativas de los analistas para el trimestre. Las empresas privadas pueden evitar este ciclo constante. Sin embargo, esto es efectivo en ambos sentidos; la transparencia es generalmente buena, pero demasiada puede alentar, y de hecho estimula, la toma de decisiones a corto plazo.

Los inversores que invierten únicamente en valores públicos están perdiendo la oportunidad de aprovechar las empresas privadas. La naturaleza ilíquida de los activos privados, y la estructura de mercado no regulada permiten la explotación de las diferencias de precios. Con una baja correlación con las clases de activos tradicionales, la renta variable no cotizada, pueden ser una muy buena manera de diversificar la cartera, y permiten aumentar el perfil riesgo-rendimiento de una cartera y el rendimiento total al brindar acceso a un conjunto más amplio de inversiones y estrategias. Asignar una proporción de la cartera a este tipo de compañías, es esencial para reducir la volatilidad general de la cartera, logrando al mismo tiempo altos rendimientos absolutos y sirviendo como cobertura contra la inflación y la caída de los activos tradicionales.

Esta situación, que supone que sólo unas pocas empresas cambien la dirección de los mercados, es parte de una curiosa tendencia que ha surgido en el panorama financiero estadounidense: el número de empresas que cotizan en bolsa se está reduciendo.

Y por tanto, también consolida el poder y conduce a una falta de competencia. Todos somos conscientes del peso y relevancia que han tomado los llamados Siete Magníficos.

A día de hoy, estos valores representan aproximadamente un 20% del MSCI ACW. Por lo tanto, es normal que sea más importante para los mercados financieros, la presentación de resultados de estas compañías, que lo que suceda con el crecimiento por ejemplo de la economía francesa.

De los creadores de un gráfico vale más que mil palabras.

Si bien el número de empresas públicas ha disminuido, algunas de las empresas más dominantes siguen siendo públicas. Apple, Microsoft, Amazon y Google (Alphabet) pasaron por el proceso de OPVs y ahora disfrutan de importantes cuotas de mercado en sus respectivas industrias y de capitalizaciones bursátiles públicas de más de trillones de dólares. Estas empresas también han adquirido empresas más pequeñas, lo que ha dado lugar a mayor consolidación y por tanto a un menor número de empresas públicas.

Aunque más de 4000 empresas públicas en Estados Unidos pueden parecen muchas opciones de inversión, la caída en el número de empresas puede indicar un conjunto de oportunidades más pequeño, cambiante, y con riesgos muy concentrados. Este es a día de hoy uno de los mayores riesgos de los mercados. Y no es un caso aislado el mercado americano, como se puede observar en el siguiente gráfico.

Las grandes empresas recompran acciones y reducen el capital flotante. Apple ha eliminado más del 40 % del suyo en una década.

La inversión en renta variable representa participación directa en el crecimiento, en la innovación, en los beneficios futuros de la economía real. Si hay menos empresas cotizadas, menos acciones en circulación y más capital compitiendo por obtener exposición a ese crecimiento, el resultado es un desequilibrio estructural entre oferta y demanda. Y ese crecimiento viene de estas grandes corporaciones, con una elevada dispersión entre beneficios.

Las compañías más grandes contribuyen en la actualidad con una proporción mucho mayor de los beneficios totales del mercado, y sus tasas de crecimiento esperadas superan al mercado en general.

Si hubiera invertido $1 millón en el S&P 500 el 1 de enero de 2021, su rendimiento hoy sería de $660,000, de los cuales más de la mitad habría provenido de las 10 empresas más grandes del índice, vea el gráfico a continuación.

En resumen, la rentabilidad del SP 500 no está diversificada, sino que se mantiene extremadamente concentrada en un pequeño grupo de acciones tecnológicas.

La IA seguirá teniendo un impacto drástico en nuestras vidas, pero la pregunta sigue siendo si los Siete Magníficos tienen el precio correcto y si serán las mejores inversiones en IA en los próximos cinco a diez años.

Aún se desconoce el tipo de retorno de la inversión que generará la IA en el futuro. Sin embargo, la inversión crece principalmente en EE. UU., donde ninguna de las grandes empresas de IT quiere perderse este sector, mientras que Europa gestiona las inversiones en IA a su propio ritmo, mucho más lento. Esto podría explicar por qué la temporada de resultados, hasta el momento, ha tenido una acogida más favorable en EE. UU. que en Europa. Y si bien un crecimiento del 20-30 % del BPA para 2025 y 2026 combinado, tanto para los mercados bursátiles europeos como estadounidenses, parece muy optimista, por ahora es difícil imaginar qué podría frenar este repunte, siempre que no se ponga en duda el potencial de la IA.

Se estima que la inversión en IA contribuyó en 1,3 puntos porcentuales al crecimiento del PIB real en el primer semestre de 2025, superando la contribución de 0,7 puntos

porcentuales del consumo, habitualmente el principal motor del crecimiento estadounidense. El mercado descontando desaceleración, y es que la fuerte inversión en IA está dando el relevo al habitual motor del PIB USA.

La palabra crédito viene del latín creditum, participio del verbo credere, que significa “creer, confiar”. El mercado de crédito está centrado en la confianza, quien presta dinero lo hace porque confía en que se le dará de vuelta. Posteriormente, el significado de creditum se fue ampliando a “reputación y confianza en alguien”, hasta terminar en la posibilidad de obtener dinero fiado.

Está claro que la confianza en los emisores de bonos privados en el mercado de capitales está en máximos, estamos viviendo un fenómeno histórico no visto desde la crisis soberana: los bonos corporativos europeos cotizando por debajo de los bonos de gobierno franceses y parejos a los alemanes. Esto es típico en mercados emergentes, donde los bonos corporativos de grandes empresas cotizan por debajo de su deuda soberana, pero en mercados desarrollados es ciertamente insólito.

Hace unos días, veíamos el ITRAXX MAIN caer por debajo de 50pbs por quinta vez desde la crisis financiera.

A los motivos que han llevado a este fuerte estrechamiento, junto con los flujos de entrada en deuda privada vs pública, la mejora de fundamentales con empresas con balances fuertes y saneadas o las atractivas tires, hay que añadir la baja volatilidad global en todos los activos durante este año:

En un momento en el que el mercado percibe el crédito como un “activo seguro”, con una búsqueda activa de tir por parte de todo el mercado y la inestabilidad político y fiscal de Francia han llevado a esta situación absurda, en la que va a ser clave si el movimiento perdurará en el tiempo como ocurrió en la crisis soberana o si bien revertirá en el corto plazo.

La relación de palabra crédito con la confianza, como comentábamos al inicio del escrito, es clave a la hora de analizar las compañías para invertir en su deuda. En este sentido, como gestores analistas, nos basamos no solo en el balance de la compañía, sus resultados o sus ratios, sino también en la transparencia y confianza en el gobierno corporativo. A la hora de seleccionar un emisor contra otro, o a la hora de invertir en un bono en la estructura de capital más o menos subordinado, tenemos en cuenta el factor de si el emisor lo consideramos “bond friendly” o “equity friendly”. Aquellos emisores más “amigables” con los bonistas son aquellos que, además de mantener unos niveles de deuda sostenibles, un flujo de caja estable y una gestión prudente de dividendos, ofrecen información clara y confiable y tienen un buen historial de cumplimiento. Por poner un ejemplo, una compañía que amplía capital para proteger sus ratings o aquellas que se ven obligadas a modificar sus benchmark o ciertas covenants por motivos regulatorios pero eligen sustituirlos por aquellos menos perjudiciales para los inversores en lugar de aquellos que sean más eficientes financieramente para ellos, es una buena manera de sembrar una confianza que el tenedor del bono no olvidará en sus futuras emisiones, y ese es un gran legado para una compañía que acude al mercado de capitales de manera recurrente. Este legado le permitirá que no tenga que pagar una prima extra en sus futuras emisiones y bajará sus costes de financiación futuros. Este es el mejor ejemplo de que el crédito es confianza, “Creditum est fides”.

Los inversores no somos los únicos que vemos los spreads en mínimos, si nos fijamos en qué están haciendo los departamentos financieros de las grandes corporaciones, nos encontramos ante una constante oferta de recompra a competitivos precios de los bonos que vencen en el próximo año, año y medio, para aprovechar y volver a emitir a más de 5 años. Este el ejemplo claro de que ellos piensan que los spreads están en mínimos y que es un buen momento de garantizarte la financiación de años venideros, alargando el vencimiento de su pasivo. Esta tendencia nos reafirma en nuestra idea de que hay que estar en duraciones cortas de crédito con alto “carry”.

Pese a los intentos de los financieros por alargar su pasivo, la duración media del crédito ha bajado de su media histórica, por lo que la sensibilidad a tipos del crédito es ahora menor, y cualquier caída en precio del crédito costará más que se produzca ante un repunte en tipos, lo que da un margen de seguridad ante eventos de volatilidad:

Como vemos en el gráfico de abajo, los emisores franceses y alemanes tanto financieros como corporativos están en spreads mínimos frente a su deuda de gobierno, y podríamos pensar que en los países periféricos pueden llegar a la misma situación, aunque es lógico que le costase más si tenemos en cuenta que los flujos de entrada en bono español y alemán se mantienen altos:

Qué duda cabe, que los movimientos de rating soberanos afectan a esta situación. Este septiembre estamos viendo grandes cambios llevados a cabo por las agencias de rating: la bajada por Fitch a Francia de AA- a A+, la subida de rating a Italia por Fitch la semana pasada a BBB+ por primera vez desde 2021, la inesperada subida de S&P a España la semana pasada a A+ tras 6 años sin movimientos y las potenciales subidas de rating de España este viernes de Moody´s y Fitch. Estos movimientos, pueden impulsar la subida de rating de compañías de seguros y bancos capados por el rating soberano, lo que puede hacer que el crédito periférico continue su buena senda. Además, si nos fijamos en el lenguaje de Moody´s sobre los límites soberanos, podemos interpretar que hay una potencial mejora de rating en los principales bancos españoles, que si no han mejorado su rating ha sido (en ciertos casos como el de Kutxabank o Sabadell) por estar “capado” por el rating soberano. El nivel de capital CET1 de los bancos españoles ha mejorado un 3% según el último informe de la EBA, unido a unos márgenes de intermediación muy razonables, refuerzan nuestra teoría sobre estas subidas.

No obstante, si miramos los fallen angel a nivel global, la calidad crediticia parece estar entrando en una nueva senda a la baja, con las rebajas de ratings superando a las subidas en EEUU (un 5%) por primera vez este agosto. El número de defaults en agosto ha repuntado hasta 11, marcando el primer aumento desde mayo, haciendo que la suma total de defaults este año se sitúe en 84 con Healthcare, sector farma y retail como sectores a la cabeza.

Desde Welcome AM, continuamos teniendo liquidez en las carteras, pero también aprovechamos la interesante TIR de bonos como la deuda subordinada invirtiendo en este tipo de activo en la parte más corta de la curva. De esta manera, si se produce una corrección tenemos balas para poder tomar posiciones y garantizarnos una buena TIR de compra para próximos años aumentando la duración de crédito, y si esta corrección no se produce y la volatilidad del crédito continua en mínimos, estamos dando a nuestros clientes una TIR de mínimo un 4% a un año, de manera que logramos ofrecerle casi 200pb sobre letra española.

Sin lugar a duda, si hay alguien que conoce la soledad en los mercados financieros, son los banqueros centrales.

Se sienten incomprendidos y se encuentran presionados para llevar a cabo una política monetaria laxa, tanto por parte de los políticos como por los inversores. En este escrito vamos a explicar porque llevamos años defendiendo que la política monetaria iba a ser menos laxa de lo que descontaba y sigue descontando el mercado.

Por un lado, los políticos gobernantes, con la vista puesta en el corto plazo (elecciones y encuestas), presionan para que una política monetaria laxa estimule la economía y sustituya, muchas veces, duras decisiones políticas más difíciles de entender por parte de los ciudadanos, pero que a medio plazo favorecerían el crecimiento económico y la estabilidad financiera.

Ejemplos a lo largo de la historia hay varios. En casa, vimos como entre 2002 y 2006, años en que las economías periféricas sufrían un gran calentón, el gobernador del BCE Jean-Claude Trichet mantuvo los tipos en el 2% o por debajo, ante las presiones de Gerard Schröder (con Alemania terminando de digerir la reunificación) y Jacques Chirac (ante el anémico crecimiento francés). Curiosamente, cuando llego la crisis financiera tardó demasiado en reaccionar a la baja.

Un ejemplo caricaturizado de esta situación es la Turquía de Erdogan. Desde el año 2019 ha tenido 6 gobernadores centrales, intentando resistir la presión del presidente Erdogan de tipos bajos, con la correspondiente inflación disparada y desplome de la lira turca.

Por ello, resulta inquietante las presiones que ejerce el señor Trump sobre la Reserva Federal para agresivas bajadas de tipos. Ello pone en un brete a la FED y su independencia, ya que cualquier bajada (aunque sea razonable) puede ser vista como una injerencia política con la correspondiente pérdida de credibilidad, uno de los grandes activos de los bancos centrales de los países desarrollados garantizada por ley.

Por otro lado, los inversores buscan esa política monetaria laxa pensando en ganancias a corto plazo en mercado, sin tener en cuenta muchas veces la necesidad de una visión a más largo plazo y la necesaria estabilidad económica y financiera.

Desde Welcome AM venimos defendiendo hace tiempo que la política monetaria iba a ser cauta, porque hemos entrado en un ciclo distinto de inflación y los banqueros centrales todavía no tienen claro el rango en que nos movemos.

Como vemos en el gráfico superior, en este siglo hemos vivido dos ciclos distintos de inflación y estamos entrando en el tercero. En el primer ciclo, que acaba con la crisis financiera de 2008, estamos en una situación normal con una inflación del 2,2%.

Desde la crisis financiera hasta la pandemia vemos la caída de la inflación a un nivel medio de 1,3%. Ello es debido a múltiples factores, muchos de los cuales permanecen. Fundamentalmente la triple D, deuda, demografía y digitalización.

Vimos como toda la deuda generada desde principios de siglo, más la necesaria para salir de la crisis de 2008, cortó de raíz muchas posibilidades de política fiscal expansiva por parte de los estados, y el proceso de desapalancamiento de particulares y empresas nos llevó a una menor inversión.

A ello se sumó en los países desarrollados una demografía claramente deflacionaria en diversos aspectos.

Por un lado, se produce una inversión de las pirámides demográficas con un fuerte envejecimiento de la población, lo que conlleva un retraso en la transmisión de la riqueza con consecuencias en un menor consumo e inversión. Sería acertado para el crecimiento, el incentivar con fuertes deducciones o exenciones por parte de los estados la transmisión de padres a hijos de la riqueza en edades cercanas a los 30 años (de los hijos se entiende), edad en la que se va a producir un fuerte consumo e inversión.

Por otro, el auge de la inmigración produjo grandes movimientos demográficos que ayudaron a contener los aumentos salariales con su correspondiente tope a la inflación salarial y a la transmisión de ésta. Otros dos aspectos ayudaron a contener la inflación salarial desde el punto de vista demográfico: la culminación del proceso de incorporación de la mujer a los mercados laborales en los países desarrollados, y la culminación también, de la incorporación a las cadenas de producción globales de los países de  Europa del Este. Además, hay que entender estas situaciones como complementarias, en el sentido de que mientras la inmigración contenía la inflación salarial en los trabajos de baja cualificación, la incorporación de la mujer al mercado laboral y de los países del este de Europa ayudaba a contener los salarios de alta cualificación.

Otro aspecto a tener en cuenta fue la digitalización y automatización. Todos en la vida diaria experimentamos la caída de los precios de bienes y servicios que consumimos gracias a la digitalización y automatización…..viajes, prensa, ropa…

Una fecha fundamental para la historia económica y geopolítica de este siglo será el 11 de diciembre de 2001, día en él que China se incorpora a la Organización Mundial del Comercio, con todo lo que conlleva en el ámbito político, y a medida que crecía su integración en el comercio mundial, la caída de inflación que suponía en las cadenas mundiales de producción.

Como comentábamos, todos estos factores llevaron a niveles anormalmente bajos de inflación hasta la pandemia.

Con las brutales y necesarias políticas fiscales y monetarias que se aplicaron para luchar contra la pandemia, sumado a otros factores (algunos previos), este régimen de inflación salto por los aires.

En el fondo era una inflación querida, pero claramente se descontroló (es difícil meter al genio en la botella). Era querida porque, con todo el endeudamiento que tuvieron que asumir los estados para hacer frente a la pandemia, era más fácil diluir el endeudamiento con inflación que pagar las deudas. Ya lo hizo Estados Unidos al salir de la II Guerra Mundial.

A todas estas políticas se sumaron otros aspectos: la fragmentación de la globalización, los populismos, la descarbonización y los conflictos geopolíticos.

Respecto a este ultimo punto, evidentemente la guinda fue la guerra de Ucrania. Todos vimos como afectó a materias primas energéticas agrícolas…, pero en un mundo cada vez más bipolar vemos como pueden ir surgiendo conflictos en distintos puntos del globo.

Para nosotros, el factor más importante es la fragmentación de la globalización. Estamos asistiendo a como el mundo se va fragmentando y enfrentando en distintos bloques geopolíticos. Este movimiento comenzó en la primera presidencia del presidente Trump cuando declaró a China su enemigo geopolítico, no sólo comercial como algunos pensaban. Pero no es achacable al señor Trump, ya que claramente es la idea que subyacía en las altas esferas de Estados Unidos. De hecho, cuando ascendió al poder el presidente Biden, siguió viendo en China su rival global, probablemente, con razón. Pero esta fragmentación ha ido mas allá de lo que nosotros pensábamos, ya que no contábamos con que el señor Trump, con su guerra de aranceles, creará una fragmentación mayor en el mundo occidental, y con países que, acudiendo a términos de la guerra fría, podríamos denominar no alineados.

Además, esta fragmentación de la globalización hay que tener en cuenta que nos es solo geopolítica. Con la pandemia y otro caso, como fue el bloqueo del Canal de Suez por el accidente del buque Evergreen, las empresas sufrieron muchísimo para conseguir sus suministros para poder continuar con su actividad. Ante esta tesitura parece lógico que muchas empresas se replantearan sus estrategias de producción y repatriaran desde China a países vecinos gran parte de su producción. En el caso de Estados Unidos esa repatriación se hizo a Méjico y en el caso de Europa al norte de África, o si requería mayor valor añadido a los países del este de Europa y mediterráneos.

Evidentemente, toda esta fragmentación de la globalización, tanto geopolítica como empresarial, desemboca en mayores costes y precios.

Otros dos puntos que contrarrestan la triple D y tiran de la inflación al alza son los populismos y la descarbonización.

Todos vemos como un punto esencial de la agenda política actual en los países desarrollados es la inmigración. Y asistimos a debates absolutamente ideologizados sin muchos fundamentos racionales. Evidentemente, en los países desarrollados la inmigración es necesaria, lo que es muy complicado es la decisión de como se gestiona y se produce la integración social de esos inmigrantes. Probablemente sea el punto de gestión más difícil por parte de cualquier gobierno, sea del espectro político que sea. Lo que si está claro es que no tiene una solución sencilla y si creas una barrera total se producirá una alta inflación salarial, especialmente en ciertos trabajos de bajo valor añadido que los nacionales no quieren realizar. Por ello es muy importante analizar las políticas migratorias en los países donde partidos con cierto matiz populista pueden o han accedido al poder.

Respecto a la descarbonización, parece clara la dirección ante los fenómenos meteorológicos extremos que padecemos. Lo que habrá que manejar son los tiempos y la velocidad a la que se produce ese proceso, y explicar a la población los costes económicos y sociales que conlleva. La Comisión Europea ya se arrepiente, y trata de paliar, la excesiva velocidad que ha querido aplicar a la transición al coche eléctrico, con gran perjuicio para los fabricantes y el empleo europeo.  Evidentemente hay que hacer fuertes inversiones en electrificación, reducción de emisiones… que en los próximos años conllevará un incremento de costes y por lo tanto, de precios en la mayoría de los sectores.

Todos estos factores contrarrestan la triple D, lo que hace que los Bancos Centrales no tengan todavía muy claro el régimen de inflación en el que nos encontramos. Y por ello, en una situación prácticamente de pleno empleo como han tenido hasta ahora, se han mostrado cautos. Habrá que ver como reacciona la Reserva Federal ante el enfriamiento de la situación laboral en EE.UU que ha empezado a salir a la luz con los datos de este verano. Pero, por todo lo expuesto anteriormente, pensamos que su respuesta va a ser mucho más cauta de lo que descuenta el mercado.

Una de las mayores sorpresas de esta semana ha sido Oracle. La compañía americana subió el miércoles un 36%, nada más y nada menos que 254.658.000.000 USD. En la época de compañías con market cap de trillions que superan el PIB de grandes economías, esa subida ya no nos sorprende tanto. Lo que si llama la atención es el porcentaje de la compañía en manos de uno de sus Cofundadores Larry Ellison, que tiene más del 40% de la compañía, y lo que a nivel personal le supuso la revalorización de su compañía. La subida del miércoles le añadió 101 bn de USD a su fortuna, y le convirtió, aunque efímeramente en el hombre más rico del mundo.

Larry Ellison es un multimillonario tecnológico con solera. En los 2000 su compañía, Oracle, de la que es uno de sus cofundadores, llego a valer más de 200.000 millones de USD. Lleva siendo muy rico desde entonces (con altibajos), aunque ha sido los últimos años con el boom de las tecnológicas cuando ha incrementado su fortuna. Oracle no es una de las 7 magnificas, ha tenido un comportamiento en bolsa espectacular los últimos años.

Aparte de Oracle, Ellison tiene participaciones en otros negocios, controla el conglomerado de la televisión Paramount, que se rumorea va a lanzar una oferta por Warner Bros Discovery, con lo que podría controlar gran parte de Hollywood.

Larry Ellison no es un multimillonario al uso, a sus 81 años sigue siendo un amante de la adrenalina, practica varios deportes de riesgo, pilota coches de carreras, cazas, etc. Estas aficiones casi le cuestan la vida en el pasado. También tiene una isla en Hawái, y ha hecho un cameo en Hollywood. Es un gran aficionado al mar, y ha tenido varios yates y patrocinado la Copa América.

Oracle ha presentado esta semana sus resultados trimestrales. Estos resultados han estado en línea con el consenso. Donde ha sorprendido la compañía es en la cartera de pedidos. Han pasado de tener 138 bn$ a 455 bn$, un 330% más.

El mercado nunca deja de sorprendernos. Cuando todo el mundo pensaba que los llamados hiperescaladores se iban a quedar con todo el mercado de la inteligencia artificial, aparecen una compañía cuasi olvidada de la época de las .com y se vuelve a poner en el mapa.

El crecimiento mostrado por Oracle es espectacular, pero aún se queda muy lejos del volumen de negocio de los 3 grandes, Microsoft, Amazon y Google.

En finanzas tendemos a creer que los mercados son eficientes. Pero ¿cómo puede ser que en una compañía de varios cientos de miles de millones y cubierta por varios analistas nadie haya podido anticipar una subida de este calibre?

La respuesta es compleja. Los analistas no son perfectos, y trabajan con la información pública. Al ser varias de las compañías de IA no cotizadas, no publican información con tanta frecuencia. La única información que recibimos es cuando intentan levantar capital.

Otro factor que complica la situación es lo concentración en únicamente 4 contratos de 3 clientes, que son los que han disparado las ventas futuras. Estos contratos no eran públicos hasta la presentación de resultados de Oracle.

Los analistas y el mercado han pasado de ver a Oracle como una compañía de bases de datos a una de las compañías punteras en la nube e inteligencia artificial, con un crecimiento sustancial. Al meter estos cambios en sus modelos, la valoración se ha disparado. Oracle ha anunciado un crecimiento enorme este semestre, que es muy difícil que se repita, una vez vaya cogiendo volumen es muy difícil crecer a ese ritmo.

Los contratos de Oracle, son en la parte de educación de modelos, a día de hoy es una parte fundamental en la IA, pero a futuro se estima que su crecimiento sea mucho más lento. Una vez entrenada un modelo de IA, no tienes que enseñarle la realidad, sino únicamente relacionar conceptos. Pero como la realidad cambia, y los modelos se modificarán, nunca desaparecerá el entrenamiento.

Al ser los contratos provenientes de únicamente 3 clientes hay un gran riesgo de concentración. Aunque no se conoce el nombre de estos 3 clientes, por el tamaño de uno de los contratos todo a punta que la empresa es Open AI, la matriz dueña de Chat GPT, y seria un contrato de 30 bn$ año, lo que convertiría a Oracle en el mayor entrenador de modelos de Open AI.

¿Cómo posiciona esto a Oracle entre los grandes?

Oracle se está centrando en el entrenamiento de modelos, mientras que Microsoft, Google y Amazon se están interesando más en la inferencia, negocio que a la larga debería tener mayor crecimiento.

Al venir el crecimiento de Oracle únicamente de 3 clientes, sigue quedando mucho mercado para el resto, que, aunque no han destacado también están teniendo un crecimiento de la cartera de pedidos significativa.

¿Tiene sentido la nueva valoración?

Dentro de las disparatadas valoraciones que estamos viendo en el sector de tecnología, con unas compañías cotizando a la perfección, la subida de Oracle pudo ser un poco excesiva, y lo hemos visto con el retroceso del jueves y del viernes. Lo que ha dejado claro Oracle, es que, aunque en el negocio de la IA y la nube el tamaño importa, pero no lo es todo, y a día de hoy (ya veremos en el futuro), el negocio de la IA es suficientemente grande para que haya más de 3 jugadores.

En un momento donde la mayor parte del crecimiento del mercado estadounidense viene por las grandes tecnológicas, vemos que también pueden crecer el resto de empresas.

Debemos esperar para ver si las compañías tecnológicas son capaces de rentabilizar las enormes inversiones que tienen que hacer en chips para su negocio de IA, teniendo en cuenta lo rápido que se quedan obsoletos los semiconductores.

El informe de empleo que ha publicado hoy el Bureau of Labor Statistics (BLS) es la referencia que todos estaban esperando para anticipar los próximos pasos de la FED. Los inversores amanecían prácticamente convencidos de que Jerome Powell recortaría tipos en la próxima reunión, con los futuros del S&P 500 y del Nasdaq en positivo y los rendimientos del bono americano a dos años en mínimos desde hace un año.

Un buen dato en las nuevas contrataciones (“non-farm payrolls”) habría mostrado cierta solidez en el mercado laboral y reducido la urgencia de bajar tipos en septiembre. Sin embargo, la creación de tan solo 22.000 nuevos puestos de trabajo en agosto (vs 75.000 esperados), así como una nueva revisión a la baja en los dos meses previos (-21.000), confirman las expectativas del mercado y abren la puerta para que la FED baje tipos en la reunión del próximo 17 de septiembre. Por otro lado, la tasa de desempleo se situó en el 4,3%, en línea con lo esperado.

La reacción no se ha hecho esperar: los rendimientos de la curva americana han caído considerablemente, mientras que el dólar se ha depreciado hasta niveles de 1,1740 desde el 1,1649 con el que empezaba la jornada.

A diferencia del BCE, cuya principal misión es la estabilidad de precios, la FED tiene un doble mandato: control de precios y máximo empleo. Tras una época en la que la FED ha estado centrada en aplacar la inflación con tipos de interés altos, parece que ahora el foco está en el mercado laboral. Así lo expresó Jerome Powell en su discurso en Jackson Hole, al mencionar que “el equilibrio de riesgos parece estar cambiando”.

Este cambio de prioridades parece estar explicado por una secuencia de datos que reflejan cierta debilidad en el mercado laboral. Por un lado, el informe de empleo del primer viernes de agosto, en el que se revisaron a la baja los datos de mayo y junio en un total de 250.000 puestos de trabajo. Además, las solicitudes de paro subieron a 237.000 la última semana (vs 230.000 esperadas) y la contratación privada en agosto cayó a solo 54.000 empleos, según ADP.

No obstante, a pesar de que la reducción de tipos en septiembre esté prácticamente descontada y parezca que estamos al inicio de un nuevo ciclo de bajadas por parte de la FED, persisten riesgos inflacionarios que conviene vigilar de cerca.

Algunos de estos riesgos provienen del propio mercado laboral, que puede parecer al mismo tiempo débil y tensionado, en función del ángulo desde el que se mire. El dato de vacantes de empleo (JOLTS) de julio publicado este miércoles dio muestras de moderación en el mercado laboral, con el número de vacantes descendiendo hasta 7.181K, desde 7.357K el mes anterior. Sin embargo, desde una perspectiva histórica, el nivel de vacantes sigue siendo elevado y, con un ratio de vacantes por desempleado por encima de 1, mantiene presiones salariales que se trasladan a la inflación de servicios.

Esta presión salarial y la tensión en el mercado laboral se explican en parte por las restricciones a la inmigración impuestas durante la administración de Donald Trump. Estas medidas han reducido la fuerza laboral en Estados Unidos en lo que va de año, especialmente en empleos de menor valor añadido, acentuando la escasez de trabajadores y contribuyendo a mantener elevadas las vacantes y la presión sobre los salarios.

Por otro lado, todavía no hemos podido ver el impacto de los aranceles en la inflación. Según Morgan Stanley, gran parte del impacto de los aranceles en los precios se materializará a finales de año. Se anticipa que la economía se debilite más en el cuarto trimestre de este año y el primero del próximo, con la inflación tocando su punto máximo en el tercer trimestre, en torno al 3,5% intertrimestral anualizado.

Más allá de los riesgos inflacionarios, también conviene matizar la lectura del propio dato de empleo. Los non-farm payrolls se basan en encuestas a empresas, cuya participación ha ido disminuyendo en los últimos años (del 60% al 40%), lo que aumenta la volatilidad y explica las frecuentes revisiones. Por eso, conviene prestar también atención a indicadores cuya muestra sea más completa, como las cifras del Censo Trimestral de Empleo y Salarios (QCEW) o el importe de las retenciones de impuestos que el IRS recibe diariamente.

Adicionalmente, si bien el dato de hoy ha mostrado una clara debilidad en el mercado laboral, debemos entenderlo dentro de la tendencia estructural de la población activa en Estados Unidos. Como hemos explicado, la fuerza laboral se ha visto reducida en parte por las políticas migratorias de la administración Trump. Como consecuencia, el número de empleos que se deben crear hoy para mantener una tasa de desempleo estable es menor. En períodos de rápida expansión de la fuerza laboral, podían ser necesarios unos 200.000 empleos mensuales solo para mantener estable la tasa de paro; hoy, con una fuerza laboral limitada, el ritmo de creación de empleo necesario para mantener un desempleo estable es mucho menor. En las condiciones actuales se estima que el ritmo “breakeven” sea en torno a 70.000 puestos mensuales, frente a más de 100.000 hace un año.

En conclusión, el informe de empleo de hoy refuerza lo que los mercados ya anticipaban desde principios de agosto: la FED retomará la senda de recortes de tipos el 17 de septiembre. Como señaló Powell en Jackson Hole, el equilibrio de riesgos parece haberse desplazado hacia el empleo. Sin embargo, no se debe olvidar la otra cara de la moneda: la inflación se mantiene por encima del objetivo y ciertas tendencias podrían prolongar esta presión.

Guía para entender cómo tomamos las decisiones de inversión en renta variable

“Solo aquellos que han aprendido el poder de la contribución sincera y desinteresada, experimentan la alegría más profunda de la vida: la verdadera realización.” Tony Robbins

Value y Growth son las dos filosofías de inversión más conocidas, pero no las únicas. En medio de ellas se encuentra el quality investment o inversión en calidad, que busca inversiones con un retorno en capital muy alto.

Hoy vamos a tratar de explicar cómo tomamos las posiciones en el fondo WAM High Conviction y poner ejemplos concretos de inversiones del fondo.

Invertir supone destinar una parte de nuestro dinero a adquirir activos con la expectativa de que aumenten su valor a lo largo del tiempo, generen ganancias y nos haga incrementar nuestro patrimonio.

La inversión supone el análisis de mucha información económica y de estados financieros de empresas y sectores, y la toma de decisiones posterior basadas en el estudio, la experiencia y el juicio.

La mayoría de los inversores buscan aquella frase que dijo Albert Einstein hace muchas décadas: “El poder de la capitalización compuesta es la octava maravilla del mundo”. ¿Qué mejor manera hay de obtener la capitalización compuesta de nuestro patrimonio que invirtiendo en aquellas compañías que a su vez cumplen en su propia cuenta de pérdidas y ganancias la capitalización compuesta de sus beneficios?

¿Qué es la inversión quality?. El ROCE hace el cariño

La inversión quality (también conocida como «quality investing» o inversión en calidad) es una estrategia que consiste en seleccionar empresas que destacan por sus sólidos fundamentos financieros, ventajas competitivas sostenibles y capacidad de generar rentabilidad de forma consistente a largo plazo.

El principio básico de la inversión es que las cotizaciones y valoraciones de una empresa son el reflejo del comportamiento y tendencia de sus beneficios. Y es que la valoración de una empresa es el descuento de sus futuros beneficios y generación de caja.

Todas las filosofías de inversión tratan de encontrar aquellas compañías que, a juicio del inversor, están siendo infravaloradas por el mercado. En otras palabras, buscan compañías cuyo valor intrínseco (el valor real de la empresa basado en sus activos, ganancias y perspectivas futuras) es superior al precio actual de sus acciones en el mercado.

La diferencia radica en el acercamiento a la valoración. Así, el Value Investing se centra en invertir en aquellas empresas cuyas valoraciones sean baratas, con la expectativa de que el mercado eventualmente reconozca su verdadero valor y el precio de las acciones aumente.

«El precio es lo que pagas, el valor es lo que recibes”. Warren Buffett.

El Growth Investing busca aquellas compañías con mayor crecimiento y que la continuidad del crecimiento futuro demuestre que el mercado infravaloraba los beneficios actuales.

Finalmente, el Quality Investing busca aquellas compañías de mayor calidad que mantengan un crecimiento rentable en el futuro.

Los inversores que siguen esta estrategia no necesariamente buscan gangas (como sí sucede en el value investing), sino empresas que justifiquen su valoración por su solidez estructural. Es común entre gestores institucionales y se encuentra integrada en muchas estrategias multifactoriales.

Características principales de la inversión quality

«Investors are scared and loaded, and this should be very encouraging for stock investors!» – James Paulsen

“No amount of evidence will ever persuade an idiot” Mark Twain.

Empresas líderes en su sector: Normalmente se trata de compañías que ocupan posiciones dominantes en el mercado, con alta cuota, muchas veces actuando en situaciones de oligopolios o monopolios.

Ventajas competitivas fuertes: Cuentan con barreras de entrada difíciles de superar para la competencia, lo que les permite mantener su posición y márgenes elevados.

Solidez financiera: Presentan balances robustos, bajo endeudamiento y una gestión eficiente del capital. Se valoran indicadores como alto retorno sobre el capital propio (ROE), retorno sobre el capital empleado (RoCE) y crecimiento estable de las ganancias con el tiempo.

Capacidad de generar flujos de caja: Son compañías que generan caja de forma constante y eficiente, lo que les permite reinvertir y crecer de manera sostenida.

Estabilidad a lo largo del tiempo: Suelen mostrar resultados consistentes, resistiendo mejor las crisis y periodos de volatilidad que otras tipologías de empresas.

¿En qué se diferencia de otros estilos de inversión?

“La historia nunca se repite. El hombre siempre lo hace.” Voltaire

Value Investing    Busca empresas infravaloradas respecto a su valor contable o intrínseco.

Growth Investing   Prioriza empresas con altas tasas de crecimiento de beneficios futuros.

Quality Investing   Selecciona empresas rentables, con ventajas competitivas y estabilidad financiera, independientemente de su valoración o crecimiento extremo.

Beneficios y limitaciones principales

Beneficios:

Retornos superiores a medio y largo plazo respecto a otros estilos.

Mayor resiliencia ante crisis y entornos volátiles.

Permite beneficiarse del interés compuesto apostando por empresas que generan valor continuo. El famoso compounding

Limitaciones:

Puede no aprovechar caídas rápidas del mercado.

Exige analizar y conocer bien los negocios para identificar las verdaderas empresas “quality”.

En resumen, la inversión quality es una estrategia centrada en empresas de elevada calidad, capaces de ofrecer retornos superiores de manera consistente, gracias a su fortaleza financiera y su posición competitiva sólida.

“Si no tienes nada en juego, puedes sobrevivir equivocándote toda tu vida” – Nassim Taleb

“La creatividad es la inteligencia divirtiéndose.” Albert Einstein

«Los pesimistas suenan inteligentes.  Los optimistas ganan dinero.” – Nat Friedman

¿Se pueden combinar?

Sí. Algunos inversionistas buscan empresas de alta calidad a precios razonables («Quality at a Reasonable Price», o QARP), un enfoque intermedio entre value y quality o GARP también.

Entre la inversión en valor y la inversión en crecimiento se sitúa la inversión GARP o Growth At a Reasonable Price, que podríamos traducir como crecimiento a precio razonable.

Como su propio nombre indica, se buscan empresas de calidad, algo que viene determinado por características como; buscar empresas líderes en su sector, que tengan capacidad de fijar precios y con un RoCE alto, entre otras cosas.

¿Cómo se efectúa un análisis quality? Como tomamos las decisiones en el fondo WAM High Conviction

Los inversores en calidad buscan una serie de características en las empresas y para ello analizan variables cuantitativas y cualitativas.

Uno de los modelos más utilizados es el de las 10 reglas que Peter Seilern, inversor y fundador de Seilern Investment, incluye en su libro “Solo los mejores lo logran”. Son las siguientes

Variables cuantitativas

Crecimiento superior al promedio del sector: cuando una compañía crece por encima de la media de su sector, es que está robando cuota de mercado a la competencia. Esto es lo que ocurre con empresas como Amazon o Broadcom

Elevado crecimiento orgánico: no vale con crecer vía adquisiciones. Las empresas de calidad lo hacen de forma orgánica porque son capaces de capturar el crecimiento de su sector y de crecer por sí mismas. Piensa que estas empresas tienen todavía un componente de growth, aunque puedan ser compañías consolidadas, que es lo que ocurre de nuevo con Microsoft, que cada año aumenta sus ventas.

Baja intensidad de capital y alto retorno sobre el capital empleado (RoCE): este es un elemento clave de la inversión en calidad. Se trata de empresas que no dependen de grandes inversiones para funcionar, que es lo que ocurre en empresas industriales o automovilísticas, por ejemplo. La razón para buscar estas empresas es que, históricamente han superado en rentabilidad a las que hacen un uso más intensivo del capital. Además, las empresas quality también son muy eficientes en el uso de ese capital, capaces de obtener un alto rendimiento por cada euro que se invierte. Así consiguen crecer mucho con poco dinero.

Posición financiera sólida: esto se traduce en empresas con un nivel de endeudamiento bajo, que no tengan un alto apalancamiento porque eso supone un riesgo adicional.

Diversificación geográfica y de clientes: es una cuestión lógica. Cuando una empresa depende de unos pocos clientes, su poder de negociación es limitado y el riesgo que corre se eleva. Lo mismo ocurre con negocios focalizados en un solo país. Esta es una simple medida de control de riesgo y maximización de resultados. De nuevo, empresas como, Google o Visa cumplen estos criterios.

Variables cualitativas

Modelo de negocio escalable: para poder conseguir buena parte de las métricas anteriores, un negocio necesita operar en mercados suficientemente grandes donde todavía no tenga una penetración grande o en un mercado que crezca de forma estructural a largo plazo. Un ejemplo actual de este tipo de mercado sería el de semiconductores.

Los semiconductores son el motor que mueven al mundo a partir de la industria electrónica, ya que contribuyen a la fabricación de una serie de dispositivos que usamos a diario como computadoras, teléfonos y relojes inteligentes, televisores, automóviles y más, todo esto a partir de un circuito integrado, también conocido como chip o microchip responde a un dispositivo electrónico muy pequeño con diferentes funciones interconectadas para realizar una función específica.

La cadena de valor de la industria de semiconductores está constituida (esencialmente) por los siguientes eslabones: diseño, fabricación, ensamble, prueba y empaque, en la cual cuenta con una etapa transversal, que es la fase de investigación precompetitiva.

Varias tendencias globales, incluyendo el auge de la inteligencia artificial, ampliarán la demanda de semiconductores y la llevará a alturas aún mayores durante la próxima década. También la electrificación de vehículos y la conducción autónoma.

Esos factores, junto con la seguridad, la sostenibilidad y los subsidios de la cadena de suministro, destacan a medida que las empresas de semiconductores se expanden a nuevos países o regiones.

Muchos operadores (y nuevos) en la fabricación de semiconductores están ampliando sus operaciones para capturar las crecientes oportunidades a lo largo de toda la cadena de valor. Eso incluye actividades relacionadas con la fabricación de obleas, el suministro químico, el empaquetado, el equipo de capital y otras áreas.

La productividad en Estados Unidos crece a un ritmo apabullante mientras que la europea está estancada. Algunos economistas creen que la brecha se explica por el capital deepening, el incremento en la cantidad de capital –recursos– que se emplea por hora trabajada. En EEUU, los recursos han aumentado con fuerza, probablemente por la mejor aplicación de las tecnologías o incluso de la Inteligencia Artificial. Cuando se da esta intensificación en el uso del capital, el trabajador tiene más herramientas y recursos, lo que dispara su productividad.

“Money makes money. And the money that money makes,makes money.” Benjamin Franklin

Liderazgo en la industria: a Seilern le gustan las empresas líderes en su sector, a poder ser que rocen el monopolio. Ser líder en la industria no siempre es sinónimo de ser la más grande, aunque muchas veces suele coincidir. Al final, la inversión en calidad consiste en invertir en lo que funciona y las empresas líderes suelen hacerlo. UN ejemplo es la inversión en MSCI

Ventaja competitiva sostenible (MOAT): aquí se deja ver parte de la influencia value en la calidad. Y es que las empresas quality deben tener algún tipo de ventaja competitiva, ese foso defensivo frente a otros participantes del sector. Aquí entran en juego cosas como la marca, su cuota de mercado, la capacidad de fijar precios, el prestigio o las barreras de entrada en el sector que opera la compañía. UN ejemplo sería Inditex

Equipo directivo excepcional: otro elemento en común con el value y del que ha hablado mucho Warren Buffett, igual que del MOAT. Un inversor en calidad se preocupa por evaluar quién está detrás de la compañía, su forma de entender la gestión y su visión. 

Contabilidad transparente: esto más que una norma de calidad debería ser lo mínimo que hay que exigirle a una compañía para invertir en ella. Para un inversor quality una medida de transparencia implica que las cuentas se entiendan fácilmente, además de que exista poca distancia entre las previsiones y los resultados ajustados.

Como ya advirtieron algunos de los mejores inversores de todos los tiempos como Charlie Munger, Warren Buffet o Peter Lynch: “A largo plazo, si una empresa gana un 20% sobre el capital a lo largo de 20 o 30 años, aunque pagues un precio que parece caro, acabarás obteniendo un resultado anual muy similar al 20% de rentabilidad anual. Y si inviertes en una compañía cuyo retorno sobre el capital es del 3% a lo largo de esos mismos 20 o 30 años, aunque pagues un precio muy barato, acabarás obteniendo un resultado muy similar al 3% de rentabilidad anual.”

Es decir, el motivo que subyace en el extraordinario comportamiento de aquellas compañías de mayor calidad en el largo plazo en contraposición al resto de estrategias es la capacidad de las compañías de invertir a tasas de retorno muy por encima de su coste de capital. Por lo que es el RoIC o Retorno sobre el Capital, la variable más importante en el análisis de cualquier negocio e inversión.

Características de las empresas de calidad

En primer lugar, el inversor en calidad busca negocios fáciles de entender que aporte seguridad en la tesis de inversión y así evitar errores emocionales cuando inevitablemente los mercados tengan correcciones que pueden llegar a ser significativas.

En segundo lugar, se invierte en aquellas empresas que tengan una situación competitiva ventajosa y cuyas barreras de entrada sean lo más altas posibles.

En tercer lugar, se buscan compañías que operen en negocios cuya demanda sea creciente en el futuro más predecible y que tengan una elevada recurrencia de ingresos. Estando invertido en negocios con crecimiento estructural, el tiempo corre a nuestro favor.

En cuarto lugar, estar invertidos en compañías con elevados márgenes, alta generación de caja y sin endeudamiento elimina casi por completo la inviabilidad de un negocio en periodos recesivos o pérdidas permanentes de la inversión.

Por último, no es necesario hacer cosas extraordinarias para obtener resultados extraordinarios, simplemente tenemos que ser disciplinados.

“La adversidad tiene el efecto de despertar talentos, que en circunstancias prósperas habrían permanecido dormidos.”Horacio

Take time to deliberate, but when the time for action has arrived, stop thinking and go in. Napoleon Bonaparte

Epicteto «No busques que los acontecimientos ocurran como deseas; desea más bien que sucedan como suceden y serás feliz»

Hace unos días leía un artículo sobre la fuerte recuperación de los mercados financieros tras la ola TRUMP, y hacia el símil con el “efecto loto”, que se usa para describir superficies superhidrofóbicas: las gotas de agua prácticamente no se quedan en la superficie, sino que resbalan y se llevan la suciedad con ellas. Al igual que el agua sobre una hoja de loto, muchas de las incertidumbres parecen deslizarse por los mercados de capitales sin dejar rastro. O al menos eso parece.

Sin embargo, el dólar si está dejando rastro en las carteras globales. En la memorable película del Oeste, el Bueno, el Feo y el Malo, y siguiendo con las semejanzas con los mercados financieros en lo que llevamos de 2025, el Bueno sería la renta variable europea, el Malo las pequeñas compañías americanas, y claramente el Malo está siendo el billete verde. El dólar pierde más de un 13% este año 2025, sufriendo sus mayores pérdidas desde 1973. El dólar se desplomó un 14,4% frente al franco suizo, un 13,8% frente al euro y un 9,7% frente a la libra. Las monedas de los mercados emergentes también se recuperaron, registrando algunas de sus mayores ganancias en años.

Desde un punto de vista fundamental y financiero no tiene mucho sentido, por que como se puede ver en el gráfico adjunto, los diferenciales de tipos de interés son un indicador probado y concluyente, que solía explicar los cruces de las divisas. ¿Qué lo guía entonces? Probablemente el riesgo fundamentalmente político, incertidumbre en torno a las políticas de Trump, la calidad institucional de EE.UU., la independencia de la FED, y cierta preocupación por la senda fiscal.

El USD se tambalea cerca de su mínimo del ciclo, y se está moviendo a un ritmo diferente.

Como hemos señalado, factores políticos sin duda subyacen en este movimiento. En los primeros 6 meses del año, la administración Trump ha mostrado claramente sus verdaderos colores.

Cuando tanto el dólar, como el oro, dos de los activos de reserva más importantes del mundo, ya no están anclados por diferenciales de tipos o tasas reales, algo está pasando. Ese algo es un nuevo orden mundial multipolar en el que los bancos centrales distribuyen sus reservas para evitar estar ante una sola fuerza. El resultado es una disminución de la proporción de dólares estadounidenses entre las monedas de reserva y un aumento en el valor del oro, y otras divisas, tal y como se puede ver en gráfico adjunto.

Dejando a un lado la geopolítica, dado el reajuste de los tipos de los últimos tres años, los inversores extranjeros tienen ahora una abundancia de opciones a la hora de invertir sus reservas. 

El menú se ha ampliado y ahora hay muchas más alternativas. Por lo tanto, el rol del dólar como principal divisa mundial en los mercados financieros se está desacelerando de forma suave pero constante.

En los mercados financieros, el dólar sigue mantenido su estatus, aunque debilitándose. Un cambio a favor del dólar, y que debemos de valorar por su posible impacto en el sistema financiero global ha sido el uso de swaps de divisas entre instituciones financieras, que se ha más que duplicado desde 2009, según el Banco de Pagos Internacionales. Si bien estos instrumentos mejoran la liquidez global del dólar, también ilustran la importancia del dólar estadounidense en las finanzas transfronterizas, ya que las instituciones toman y prestan en dólares sintéticamente a través de los mercados cambiarios.

Por lo tanto, tengamos en cuenta que la posible pérdida de la excepcionalidad del dólar es un proceso lento, y para que otras divisas como el euro, puedan sustituirlas como moneda de reserva global, como apunto en Financial Times Christine Lagarde, primero debemos abordar nuestras propias deficiencias.

Fuente: Pimco

¿Qué podemos esperar del dólar a futuro? Para intentar sacar una conclusión debemos de entender la agenda política de la nueva administración americana.

La agenda económica general se basa en la idea de que el dólar estadounidense es demasiado fuerte porque, según el propio TRUMP, los países extranjeros han «estafado a Estados Unidos» durante décadas.

Solo hay tres formas de solucionar esto: 1) EE.UU. debería consumir menos, por lo tanto, no ofrecer la demanda necesaria para que los países exporten mucho; 2) Los papeles deben invertirse, y los países extranjeros deben participar en grandes inversiones fiscales e impulsar la demanda interna; 3) EE.UU. debilita unilateralmente al dólar estadounidense tanto que actúa como el propio mecanismo de reequilibrio. Las opciones 1 y 2 son muy difíciles de lograr, y por eso la administración Trump ha recurrido a la opción 3: un debilitamiento unilateral del dólar estadounidense a través de aranceles, ataques a la independencia de la Reserva Federal e inyecciones de incertidumbre importantes para los inversores extranjeros.

Si añadimos la persistencia en EE.UU de «déficits gemelos», es decir, la combinación de un déficit presupuestario y un desequilibrio externo, se ejerce una presión adicional a la baja sobre el dólar. En particular, el desequilibrio externo se debe al exceso de consumo, reflejado en un ahorro insuficiente. La baja tasa de ahorro se está volviendo problemática en un momento en que las necesidades de financiación son significativas para abordar las transiciones económicas. Por lo tanto, será más difícil para Estados Unidos atraer ahorro externo, ya que los países financieros (en particular, Europa) ahora necesitan sus ahorros para financiar sus propias transiciones.

Fuente WSJ

Esta situación está repercutiendo en los mercados financieros a la hora de tomar decisiones. Hoy, el diferencial entre el bono soberano americano y el alemán a 2 años está cercano al 2%, mientras que el coste de cobertura de la divisa es del 2.3%. No sale a cuenta, siendo consciente de que no es cobertura perfecta por plazo en la divisa. Y lo mismo sucede para los americanos, pero al contario. La cobertura cambiaria se ha convertido en una fuente de ingresos, especialmente al convertir bonos de la eurozona en dólares estadounidenses. Por ejemplo, los bonos gubernamentales a 10 años de Francia o España ofrecen más ingresos con cobertura cambiaria que el crédito estadounidense con grado de inversión, con rendimientos superiores al 5%.

¿hasta dónde puede debilitarse el dólar?

Si miramos hacia atrás, vemos mucho paralelismo entre el comportamiento del dólar en este mandato de Trump vs el primero, y por tanto margen a depreciaciones adicionales.

Pero quizás más estructural y relevante, resulte un análisis del dólar en términos de tipo de cambio efectivo real (REER).  El REER es una métrica simple de valoración de divisas que analiza la moneda frente a una cesta de pares, y también tiene en cuenta la inflación. La idea es simple: el nivel justo de un par de divisas en el que no permite ninguna diferencia en el verdadero precio subyacente de un bien vendido en cualquiera de los dos países (como postulan la Paridad del Poder Adquisitivo y la Ley del Precio Único). El siguiente gráfico muestra la valoración del REER (tipo de cambio efectivo real) para el dólar estadounidense desde hace 40 años. Según este modelo, el USD sigue estando un 10%+ sobrevalorado.

Si pensamos que la posible depreciación adicional se producirá por etapas. El actual movimiento ha sido muy fuerte. El ajuste del dólar se distribuirá en el tiempo, teniendo en cuenta que los ciclos de apreciación y depreciación anteriores han abarcado varios años, como se puede observar en el gráfico adjunto, desde el origen del euro. En comparación con el máximo de enero de 2025, el dólar ha caído casi un 12%. Sin embargo, si tomamos como referencia el régimen de oscilaciones del dólar desde 2023, la caída es más moderada, situándose en torno al 6%. El indicador de la primera pausa en esta tendencia bajista serán las posiciones especulativas, que indicarán un riesgo de desvanecimiento, o al menos, un riesgo asimétrico

Por lo tanto, aprovecharíamos para cubrir parte del riesgo que se tenga en dólar en ese movimiento que esperamos se produzca y que tenga suelo en niveles cercanos a 1,12$/€, y con techo en niveles cercanos al 1,22$/€.