No digas TACOs!!!!

No digas TACOs!!!! Por si alguien no recuerda el acrónimo, lo aprendimos el año pasado, y corresponde a “Trump Always Chickens Out“, es decir, “Trump siempre se acobarda”.

Donald Trump sigue usando su táctica de negociación de máximos para después recular cuando las cosas se ponen difíciles, o cuando logra entablar negociaciones ajustadas a sus términos.

Y los mercados financieros lo cotizan. Primero, tras las “amenazas negociadoras” de Trump a países que envíen tropas a Groenlandia, se desencadena el peor drawdown desde noviembre. Bolsas cayendo como consecuencia de la intensificación de la crisis de Groenlandia, caídas que se han extendido también al dólar. La volatilidad ha repuntado del 15% al 20% tanto en la renta variable estadounidense como en la europea, reflejando una menor tolerancia al riesgo, más coherente con la realidad geopolítica. Además, venta generalizada de bonos.

Después de su comparecencia en Davos (Suiza), el presidente Trump descartó el uso de la fuerza militar en relación con Groenlandia. Y en un anuncio posterior en redes sociales, afirmó además que ya no aplicará nuevos aranceles a los países europeos en febrero. En palabras de Trump: “Tras una reunión muy productiva que he mantenido con Rutte, hemos establecido el marco de un futuro acuerdo con respecto a Groenlandia. Por lo tanto, no impondré los aranceles que estaban programados para entrar en vigor el 1 de febrero”. Es decir, TACO.

Con base en este supuesto entendimiento, la moderación provocó una recuperación de todos los mercados. ¡¡¡¡¡Volatilidad de ida y vuelta!!!!!

La primera consecuencia de un acuerdo, que aún está lejos de estar cerrado, parece ser el entierro del hacha de los aranceles con la que amenazó a los ocho países europeos que respondieron a sus ambiciones imperiales enviando a Groenlandia pequeños destacamentos de tropas, y que estaban programados para entrar en vigor el 1 de febrero. Pero tampoco hay detalles sobre qué deberán hacer, o sobre qué se han comprometido a hacer esos países para que Estados Unidos les levante esos gravámenes.

El movimiento ha descolocado a las capitales europeas -la Unión Europea llegó a congelar el avance de su marco de cooperación comercial con EEUU- , que ahora tratan de calibrar si el episodio ha quedado cerrado o si se trata solo de una tregua táctica. De momento se conoce poco: despliegue del escudo antimisiles, sin transferencia de soberanía, que “coloca a todos en buena posición especialmente en seguridad y minerales y que será de muy largo plazo.

Aunque es pronto para extraer conclusiones, hay a un giro desde las declaraciones pasadas de Trump por las cuales aseguraba querer tomar el control de Groenlandia por las buenas o por las malas. Esas amenazas han provocado una profundísima crisis entre Europa y Estados Unidos, y creemos que este último altercado deja una huella duradera en las relaciones transatlánticas. La respuesta de los líderes europeos y del primer ministro canadiense, Mark Carney, a este último intento de Trump de imponer su influencia fue bastante diferente a la observada el año pasado; adoptar una postura más firme parece haber funcionado, al menos por ahora, y esto podría cambiar su comportamiento en el futuro.

Parece que estamos aprendiendo a gestionar los TACOs, y a usar alguna de las cartas que tiene Europa en su mano, como por ejemplo el volumen de deuda americana en países europeos.

Dicho esto, sigue siendo difícil predecir qué hará o dirá Trump la semana próxima. La imprevisibilidad de la política estadounidense dificulta el manejo de la volatilidad resultante.

Lo único que tenemos claro, es que tenemos por delante una temporada de huracanes llamados TRUMP, y con suerte, las tormentas continuarán menguando sin tocar tierra, pero sin duda habrá más episodios de nerviosismo en el camino.

Sigamos aprendiendo a gestionar TACOs.

Que episodios de volatilidad como el que hemos sufrido, y de los que seguiremos viviendo, no nos hagan perder el rumbo de nuestras decisiones de inversión.

En esos momentos más que nunca, hay que poner las luces largas, y observar con perspectiva.

En última instancia, la geopolítica es muy difícil que altere la dirección macroeconómica para generar un impacto sostenido en el mercado. Lo que si genera es mucho ruido y titulares. No lo olvidemos. Un choque frontal entre USA y China, sería lo más peligroso.

Este riesgo podría seguir aumentando a medida que la geopolítica adquiere mayor relevancia, pero es posible que aún no hayamos llegado a ese punto. De hecho, en las encuestas de riesgos de comienzo de año, se situaba en los primeros puestos.

y el foco de atención gira ahora hacia la reunión trilateral entre Ucrania, Rusia y EE.UU. que comenzará hoy viernes en Arabia Saudí.

Mientras la geoestrategia sigue acaparando la atención del mercado, la macro y los resultados empresariales han quedado relegados a un segundo plano. Recordemos en qué situación estamos, mientras sigue el huracán TRUMP.

En conjunto, el escenario macroeconómico previsto para 2026 se perfila como constructivo, sostenido por un crecimiento global cercano al 3 % y por la combinación de inversión en inteligencia artificial, condiciones financieras algo más laxas y programas de gasto público. El impulso extraordinario observado en 2025 se normaliza, pero el ciclo no se agota: los consumidores siguen mostrando resiliencia y la incertidumbre internacional se modera, lo que favorece una actividad económica razonablemente sólida.

Para los mercados bursátiles, 2026 exige prudencia selectiva más que defensiva. La renta variable presenta un contexto de valoraciones exigentes, especialmente en Estados Unidos, donde el peso de la inteligencia artificial y la concentración tecnológica obliga a diferenciar entre crecimiento real y expansión de múltiplos. Por ello resulta más razonable buscar oportunidades en Europa y emergentes.

De hecho, hasta el huracán TRUMP, el tono de los mercados ha sido muy positivo en el inicio de año, con Europa haciéndolo mejor a pesar de tener revisiones de beneficios planas vs EEUU. Indicadores adelantados y sorpresas económicas positivas en ambas geografías.

El diferencial esperado de beneficios para ambas regiones se mantiene muy reducido (15% en Europa vs 16% en EEUU). Si se mantiene así la renta variable europea debería seguir cerrando el gran gap de valoración frente a EEUU.

Con el 4Q25 en comienzo de campaña, será importante ver que efectivamente la brecha frente a EEUU se reduce, tanto en beneficios como en guías.

Dicho esto, quizás +12% parece optimista, pero si tenemos vientos de cola que nos hacen pensar que un dígito simple alto es asequible:

– Divisa ya no es un viento de cara, y restó casi un 3% al crecimiento del año pasado

– Estímulos fiscales deberían empezar a notarse

– Costes energéticos muy a la baja frente a hace 12 meses

– Indicadores adelantados mejorando

Y quizás lo más relevante para este año, y que haría que todos ganásemos en confianza del actual ciclo alcista, es un escenario de mayor amplitud del mercado, con el S&P 493 remontando frente a las Mag 7.

Golondrina no hace verano, pero:

– A cierre del 14 de enero, el 63% de las acciones del S&P 500 superan al índice. A cierre del 21 esta cifra llega al 65%. Esta es la mejor participación en el mercado desde 2001 y la segunda mejor en 50 años.

– El Russell 2000 ha superado al S&P 500 en las 14 sesiones bursátiles de este año.

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