El lunes Expansión publicaba que grandes compañías nacionales e internacionales estaban pujando por hacerse con la mayor cantidad de centros de datos posibles en España. Las compañías interesadas en este negocio son muy variadas, REITS, constructoras, eléctricas hasta grandes fondos de inversión.

¿Por qué todas estas empresas tan diversas entre si están apostando por los centros de datos?

El negocio de los centros de datos es un modelo de negocio relativamente nuevo, que en estos momentos ofrece una rentabilidad muy atractiva, y al no tener ningún operador consolidado, diferentes tipos de empresas quieren llevarse cuota del negocio.

El negocio de los centros de datos consiste en construir y operar unos almacenes preparados para albergar muchos servidores informáticos. Estos almacenes deben contar con cuatro características: 1) Tener unos cimientos reforzados, ya que los servidores informáticos son muy pesados, 2) deben tener toda la superficie cableada, tanto de electricidad como de datos, 3) contar con un enganche a la red eléctrica de gran capacidad, ya que la electricidad es fundamental para operar los procesadores y refrigerarlos, y por último 4) deben tener medios de respaldo en caso de que la electricidad falle. Estos medios de respaldo deben ser inmediatos, por lo que los generadores diésel tradicionales no sirven, ya que tardan en entrar en funcionamiento y habría que añadir baterías.

El coste de un centro de datos varía en función de la ubicación y el coste de mano de obra, pero ronda entre los 8 y los 12 millones de USD por MW. Mientras que los arrendatarios que son los dueños de los equipos informáticos deben invertir entre 3 y 4 veces esa cantidad dependiendo de la potencia y calidad de los chips que quieran utilizar.

La industria de los centros de datos es un pilar fundamental en la infraestructura digital global, permitiendo el almacenamiento, procesamiento y distribución de grandes volúmenes de datos. Estos centros son esenciales para el funcionamiento de servicios en la nube, aplicaciones empresariales, redes sociales, inteligencia artificial y mucho más.

Morgan Stanley estima que entre 2025 y 2027 se invierta globalmente en centros de datos 1,4 billones de dólares (billones de los españoles, con doce ceros), de esta inversión el 60% será en Estados Unidos. Estos centros de datos tendrán una demanda adicional de energía de 170 GW, que habrá que generar.

Características clave de la industria de los Centros de Datos

Consumo energético: Los centros de datos son grandes consumidores de energía. Este consumo está en constante aumento debido a la creciente demanda de servicios digitales.

Sostenibilidad: La industria está trabajando para reducir su huella de carbono mediante estrategias de descarbonización y el uso de energías renovables mediante PPAs. Esto incluye la implementación de soluciones como el almacenamiento de energía en baterías y acuerdos de compra de energía renovable o nuclear.

Crecimiento exponencial: La cantidad de centros de datos ha crecido de manera exponencial en los últimos años. Este crecimiento se debe a la creciente demanda de servicios digitales y la expansión de tecnologías como la inteligencia artificial y el internet de las cosas.

Diversidad de servicios: Los centros de datos no solo almacenan datos, sino que también soportan aplicaciones críticas para las empresas, como sistemas de gestión de relaciones con clientes y planificación de recursos empresariales. Además, impulsan tecnologías avanzadas como el Big Data y el Machine Learning.

España presenta muchos atractivos para recibir mucha inversión en centro de datos.

Ubicación estratégica: España está situada en una posición geográfica privilegiada. Por España pasan varios cables de datos y actúa como punto de conexión entre Europa, África, América y Asía. Esto facilita la conectividad y el acceso a múltiples mercados.

Abundancia de energía: España cuenta con una gran capacidad de generación de energías renovables, lo que permite a los centros de datos operar de manera más sostenible y a menor costo energético. En este momento España es uno de los pocos mercados donde hay un excedente de energía que se necesita para los centros de datos.

Mercado maduro de PPAs: El mercado de acuerdos de compra de energía (PPAs) en España está bien desarrollado, lo que facilita a los centros de datos asegurar suministros de energía a largo plazo a precios competitivos.

Infraestructura de conectividad: España dispone de una red de fibra óptica bien desarrollada, lo que proporciona una conectividad rápida y fiable, esencial para el funcionamiento de los centros de datos.

Disponibilidad de terrenos: Hay una amplia disponibilidad de terrenos para el desarrollo de instalaciones a gran escala, lo que permite la expansión de centros de datos sin las limitaciones de espacio que enfrentan otros países.

Fiabilidad energética y ciberseguridad: España destaca por su fiabilidad en el suministro energético y altos estándares de ciberseguridad, lo que es crucial para la operación continua y segura de los centros de datos.

La industria de los centros de datos es vital para la economía digital global, y España ofrece un entorno favorable para su desarrollo debido a su ubicación estratégica, abundancia de energías renovables, y una infraestructura de conectividad robusta. Montar un centro de datos implica una inversión significativa, tanto en términos de construcción como de equipamiento, pero las oportunidades de crecimiento y la demanda creciente de servicios digitales hacen que esta inversión sea atractiva a largo plazo.

Desde que se anunciaron los resultados de las elecciones americanas todas las casas de análisis globales han publicado numerosos informes acerca de las consecuencias de una reelección de Trump como presidente. Numerosos impactos se han descontado, hoy vamos a analizar cúales van a ser las posibles consecuencias sobre los mercados, economías y divisas emergentes. Esta claro que las tensiones comerciales, el fortalecimiento del dólar y las repercusiones en las políticas monetarias globales complican el panorama para estas economías.

Desde la semana pasada las reacciones a la victoria de Trump han sido distintas frente a la anterior victoria del mismo. A diferencia, de la anterior victoria las bolsas americanas han experimentado grandes revalorizaciones y las gran damnificadas han sido las economías emergentes. Como podemos observar en el anterior gráfico las principales divisas emergentes se han depreciado frente a dólar desde esta fecha. Las bolsas también han experimentando caídas, a modo de ejemplo Corea del Sur es actualmente uno de los mercados más baratos a nivel mundial teniendo en cuenta su nivel de desarrollo. 

Uno de los aspectos más críticos de la política de Trump es su postura sobre los aranceles, en su campaña electoral amenazó con poner aranceles del 100% sobre los productos importados de Chinay sobre aquellas economías que desligaran su divisa del dolar, además en su discurso de victoria mencionó “arancel es mi palabra favorita”. Si su administración sigue adelante con medidas como las implementadas en 2018, los mercados emergentes podrían enfrentarse a grandes cambios. En ese año, Estados Unidos aplicó un arancel del 25% a la mitad de sus importaciones desde China. El resultado fue una depreciación del renminbi del 10% frente al dólar, prácticamente un ajuste proporcional que mantuvo estables los precios de las importaciones denominadas en dólares en Estados Unidos. Este episodio demuestra cómo los mercados tienden a tratar los aranceles como un «shock adverso en los términos de intercambio», donde la moneda del país afectado cae para compensar la pérdida de competitividad. Como señaló John Connally en 1971, el dólar sigue siendo “nuestra moneda, pero su problema”. Como observamos en el gráfico a continuación en el anterior mandato de Trump (sin tener en cuenta el 2020 por efectos de la Pandemia Covid-19) todas las divisas se depreciaron frente al dólar.

En un nuevo escenario de tarifas generalizadas, podríamos esperar un patrón similar. Las monedas de los mercados emergentes más expuestos, como el peso mexicano o el real brasileño, se debilitarán. Esto aumentaría la carga de las deudas externas denominadas en dólares y dificultaría la capacidad de estas economías para atraer inversiones.

El dólar sigue siendo una fuerza sobre la que la economía global gira entorno, amplificando los desafíos para los mercados emergentes. Las políticas económicas de Trump, que probablemente incluyan recortes fiscales y desregulación, impulsarían un mayor endeudamiento público en Estados Unidos y por consiguiente más inflación. No obstante, no tenemos que olvidar que una de las grandes razones por las que Trump ha recibido un apoyo tan grande por parte de los ciudadanos de EE.UU. es por el disgusto sobre la gestión de la inflación por parte del partido demócrata los últimos 4 años. Trump y su gabinete en su campaña electoral han mencionado como creen que sería beneficioso para la economía americana reducir las libertades de la Fed.  La Reserva Federal con este escenario mantendría los tipos de interes más altos para contener la inflación, fortalecería aún más el dólar.

Un dólar fuerte tiene múltiples implicaciones para las economías emergentes:

  1. Comercio internacional: Más del 40% del comercio global está facturado en dólares. Un dólar fuerte encarece las importaciones en países emergentes, reduciendo los volúmenes de comercio y haciendo que las económicas internas tengan que adaptarse a las nuevas circunstancias.
  2. Deuda externa: Muchas economías emergentes tienen préstamos denominados en dólares. Cuando sus monedas locales se deprecian, el servicio de estas deudas se vuelve más caro, lo que reduce el margen de maniobra fiscal y aumenta el riesgo de crisis de deuda.
  3. Fuga de capitales: La combinación de un dólar fuerte y mayores tasas de interés en Estados Unidos atrae capitales de vuelta a mercados desarrollados, dejando a los mercados emergentes con flujos financieros reducidos y tasas de interés más altas.

Según el FMI, un aumento del 10% en el valor del dólar puede reducir el PIB de los mercados emergentes en 1,9%, con efectos negativos que pueden extenderse durante más de dos años.

En un entorno de mayor incertidumbre un aumento de la volatilidad en las bolsas emergentes esta descontado. Las economías con fundamentos más débiles sufrirían salidas de capital más pronunciadas, afectando aún más sus mercados bursátiles. En contraste, países como India, que tienen menor exposición directa a las políticas comerciales de Trump, podrían mostrarse más resilientes, al menos en el corto plazo.

El enfoque protecccionista de Trump podría intensificar las tensiones comerciales y geopolíticas. La relación con China, clave para la estabilidad económica mundial, podría deteriorarse aún más. Esto afectaría no solo a los mercados emergentes asiáticos, sino también a aquellos que dependen de las cadenas de suministro globales. Los mercados emergentes necesitarían reestructurar sus economías y diversificar socios comerciales, un proceso lento pero posible.

La posible exclusión de Estados Unidos de los esfuerzos climáticos globales podría ralentizar la inversión en tecnologías limpias en el país. A raíz de declaraciones de Trump sobre este tema, otros países como Argentina han amenazado con salirse del Tratado de Paris. El resto del mundo, incluidas algunas economías emergentes, continuaría avanzando hacia una transición energética. Un cambio hacia una economía verde beneficia a los países ya que estas energías son más eficientes, las hace menos dependientes y a la larga con menores costes.

Las tensiones geopolíticas se intensificarán con el mandato de Trump, claro esta que no sabemos cuantas de sus reformas llegara a implementar, pero mayor volatilidad si que esperamos. Estados Unidos no va a aislarse del mundo, en el anterior mandato Trump firmo los Acuerdos de Abraham siendo el mayor contrato de venta de armamento y defensa entre Estados Unidos y Arabia Saudí. 

Creemos que los mercados emergentes han sobre reaccionado a la victoria de Trump. Si que esperamos mayor volatilidad, pero no una destrucción del mundo global como lo conocemos, si no un cambio al que las economías emergentes tendrán que adaptarse, incluyendo la diversificación económica y la cooperación regional, para mitigar el impacto. Hay que distinguir entre los efectos a corto plazo y a largo plazo que pueden causar las nuevas políticas de Trump, para invertir siempre intentaremos mirar al horizonte y no influenciarnos por los efectos cortoplacistas.